Vivir es constantemente decir lo que vamos a ser.
Frases célebres de José Ortega y Gasset. [Página 9]
José Ortega y Gasset , filósofo y periodista español.
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La invención de la escritura, creando el libro, desestancó el saber de la memoria y acabó con la autoridad de los viejos.
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Acontece la paradoja máxima de que lo que está en todas partes, lo omnipresente, es lo que cuesta más trabajo ver.
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La mayor parte de los hombres no tiene opinión, y es preciso que esta le venga de fuera a presión, como entra el lubricante en las máquinas.
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El rico se abre un cauce y luego el cauce esclaviza al río.
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La vida, que es ante todo lo que podemos ser, vida posible, es también y por lo mismo, decidir entre las posibilidades, lo que en efecto vamos a ser.
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Esto lo saben muy bien los conquistadores de ambos sexos. Una vez que la atención de una mujer se fija en el hombre, es a este muy fácil llenar por completo su preocupación, Basta con un sencillo juego de tira y afloja, de solicitud y de desdén, de presen
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Considero que es la filosofía la ciencia general del amor.
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La personalidad de la mujer es poco personal, o dicho de otra manera: la mujer es más un género que un individuo.
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Todas las filosofías cínicas han hecho su entrada en la sociedad arropándose con los guiñapos de la franqueza.
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Amar algo no es simplemente estar, sino actuar hacia lo amado.
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Nuestra vida es ante todo toparse con el futuro.
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Una amistad delicadamente cincelada, cuidada como se cuida una obra de arte, es la cima del universo
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Quien quiera enseñarnos una verdad que no nos la diga: que nos sitúe de tal modo que la podamos descubrir nosotros mismos
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Lo que llamamos nuestra intimidad no es sino nuestro imaginario mundo, el mundo de nuestras ideas
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Una buena parte de los hombres no tiene más vida interior que la de sus palabras, y sus sentimientos se reducen a una existencia oral.
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La vida humana eterna sería insoportable. Cobra valor precisamente porque su brevedad la aprieta, densifica y hace compacta.
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El revolucionario no se rebela contra los abusos, sino contra los usos
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La mayor parte de los hombres tienen una capacidad intelectual muy superior al ejercicio que hacen de ella
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El enamoramiento, en su iniciación, no es más que eso: atención anómalamente detenida en otra persona. Si esta sabe aprovechar su situación privilegiada y nutre ingeniosamente aquella atención, lo demás se producirá con irremisible mecanismo.