La vida es un pañuelo, es un hermoso juego, es un instante de pólvora y colores y nada más.
Frases célebres de Luis Alfredo Arango.
-
-
El tiempo es la espera de una mañana improbable o de fecha segura que no llega y pasa y engendra otra espera.
-
Sos mi lujo mi amor mi legítima esposa.
-
Ninguno ha dicho la verdad total, porque no existe. Tenemos solo pensamientos breves, ligeros. De materia que se consume al arder.
-
Llegué siempre tarde y me sigo nutriendo de urgente futuro de tiempo inexplorado de riesgos y esperas como si fuera cierto que renacieran los días.
-
Desde que te sabemos hasta donde te recordamos. En tu memoria siempre nuestra sangre se mezcló con tus entrañas.
-
Y todo por amarte, lindísimo país poblado de cadáveres y cráteres floridos.
-
Ahora tenés tiempo y tenés tiempo y recordame. No me pierdas en tu cabeza.
-
Tantas veces que juntaste fuego para mí, para mis huesos. Pero yo era leña verde.
-
Estoy haciendo versos para vos. ¡Y vos nunca supiste qué era un poema!
-
Me entristece no haber sido más que un niño, que jugaba, que aprendía en tu sabor cómo es la carne, cómo el hombre es una bestia.
-
Los poetas y los ángeles somos hermanos de leche. Los ángeles viven en las nubes y nosotros con los pies sobre la tierra.
-
Beso el barro, amo el estuco delicado, me inclino ante los sabios estelares, ante el pueblo que contaba los luceros y escribió sobre basalto la única historia verdadera que se ha escrito en esta tierra.
-
Entre el mar -a donde nunca fui- y el viento que corre desnudo en las montañas, emplumado de palabras invento mi camino.
-
En Guatemala, cada veinte años, retrocedemos veinte.
-
Qué será de vos Guatemala a mil años de aquí pero no digamos tanto a ciento y pico qué será de tus huesos.
-
Guatemala tiene un río pensativo y otro que se tiñó de sangre... Tiene un volcán de agua, otro de fuego y una montaña de huesos y cadáveres.
-
Conocí pueblos que cabían en el vidrio de una ventana.
-
Estoy ardiendo, ahora sí que estoy ardiendo, de dolor y de vergüenza porque jugué con tu fuego y se me ha ido de la piel a lo más hondo tu terrible quemadura.