Más difícil aún que llevar una vida ordenada es imponérselo a otros
Frases célebres de Marcel Proust. [Página 3]
Marcel Proust . Escritor francés, autor de En busca del tiempo perdido, Los placeres y los días entre otras obras.
-
-
Tan pronto como uno es infeliz se hace moral
-
No hay paraíso hasta que se ha perdido
-
Un artista no tiene necesidad de expresar directamente su pensamiento en la obra para que ésta refleje la calidad de aquél
-
Así ocurre con nuestro pasado. Es trabajo perdido el querer evocarlo, e inútiles todos los afanes de nuestra inteligencia
-
El verdadero viaje se hace en la memoria
-
Siempre hablamos de defectos análogos a los que tenemos, como si fuera una manera desviada de hablar de nosotros, que une al placer de absolvemos el de confesar
-
Cabe preguntarse si en ciertas clases populares no existe más duplicidad que en la alta sociedad, que sin duda se reserva para nuestra ausencia las frases descorteses, pero cuya actitud hacia nosotros no seria insultante si estuviéramos apenados
-
En cuanto somos desdichados, nos volvemos morales
-
El plagio humano del que resulta más difícil escapar, para los individuos e incluso los pueblos que perseveran en sus faltas y van agravándolas, es el de uno mismo.
-
La ambición embriaga más que la gloria.
-
La felicidad en el amor no es un estado normal.
-
La verdadera felicidad no consiste en encontrar nuevas tierras, sino en ver con otros ojos.
-
Los vínculos que nos unen a una persona resultan santificados cuando se pone en el mismo punto de vista que nosotros para juzgar una de nuestras tareas.
-
La gente desea aprender a nadar y al mismo tiempo mantener un pie en tierra.
-
Los celos no son corrientemente más que una inquieta tiranía aplicada a los asuntos del amor.
-
Los días pueden ser iguales para un reloj, pero no para un hombre.
-
¿Buscar? No sólo buscar, crear
-
A la mala costumbre de hablar de uno mismo y de los propios defectos hay que añadir, como formando bloque con ella, ese otro hábito de denunciar, en los caracteres de los demás, defectos análogos a los nuestros
-
El único paraíso es el paraíso perdido