La felicidad es saludable para el cuerpo, pero es la pena la que desarrolla las fuerzas del espíritu.
Frases célebres de Marcel Proust. [Página 4]
Marcel Proust . Escritor francés, autor de En busca del tiempo perdido, Los placeres y los días entre otras obras.
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Para el beso, la nariz y los ojos están tan mal colocados como mal hechos los labios.
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El deseo nos fuerza a amar lo que nos hará sufrir.
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Ciertos recuerdos son como amigos comunes, saben hacer reconciliaciones.
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El amor es el espacio y el tiempo hechos sensibles para el corazón
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Cada clase social tiene su patología
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Resulta asombrosa la poca imaginación de los celos, que pasan el tiempo haciendo suposiciones falsas, cuando de lo que se trata es de descubrir la verdad.
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La sabiduría no nos viene dada, sino que debemos descubrirla por nosotros mismos, después de un viaje que nadie puede ahorrarnos o hacer por nosotros
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A veces estamos demasiado dispuestos a creer que el presente es el único estado posible de las cosas.
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El enamorado celoso soporta mejor la enfermedad de su amante que su libertad.
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Cuando nos vemos al borde del abismo y parece que Dios nos ha abandonado, ya no vacilamos en esperar de él un milagro.
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Allí donde la vida levanta muros, la inteligencia abre una salida
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Vale más soñar la vida propia que vivirla, aunque vivirla es también soñarla.
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El amor es una enfermedad inevitable, dolorosa y fortuita.
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Nuestros deseos se ponen trabas mutuamente y en la confusión de la vida raras veces una dicha corresponde exactamente a aquel que la había reclamado.
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Cada lector se encuentra a sí mismo. El trabajo del escritor es simplemente una clase de instrumento óptico que permite al lector discernir sobre algo propio que, sin el libro, quizá nunca hubiese advertido
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Nuestro corazón tiene la edad de aquellos que ama.
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Tal como un hombre inteligente no teme parecerle tonto a otro hombre inteligente, el hombre elegante no tendrá miedo de que su elegancia pase inadvertida al gran señor, sino al patán. Las tres cuartas partes de los alardes de ingenio y mentiras vanidosas