Mi vida ha estado llena de terribles desgracias, la mayoría de las cuales nunca sucedieron.
Frases célebres de Michel de Montaigne. [Página 6]
Michel Eyquem de Montaigne fue un filósofo, escritor, humanista, moralista y político francés del Renacimiento, autor de los Ensayos, y creador del género literario conocido en la época moderna como ensayo.
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Por muy alto que sea el trono, siempre está usted sentado sobre el culo
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No existe el presente, y esto que llamamos presente no es sino la unión del futuro con el pasado.
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Las cosas más gratas en el mundo son los pensamientos agradables. El gran arte de la vida consiste en tener tantos de aquellos pensamientos como sea posible.
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Los hombres alardean de ser aún más malos de lo que realmente son.
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El bien público requiere que se traicione, que se mienta y que se masacre.
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Cuando juego con mi gata ¿quién sabe si ella no me hace más deportista a mí que yo a ella?
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En el más alto de los tronos del mundo seguimos sentados sobre nuestro propio trasero.
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Rechazo toda violencia en la educación de un alma tierna que se adiestra para el honor y la libertad.
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El oro puede hacer mucho, pero la belleza más.
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Fluctuamos entre los más diversos pareceres; no queremos nada con entera libertad, ni de un modo absoluto, ni constantemente
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El hombre debe aprender a soportar pacientemente lo que no puede evitar debidamente
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Los príncipes me dan bastante si no me quitan nada, y me hacen mucho bien si no me hacen daño
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Cada hombre carga en sí la condición humana entera.
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Hay menos problemas en controlar una familia que en gobernar un reino.
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Todas las acciones que se salen de los límites ordinarios están sujetas a torcidas interpretaciones.
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Yo no cito a los demás más que para expresar mejor mi pensamiento.
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La prueba más clara de sabiduría es una alegría continuada.
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No hay que dejar al juicio de cada quien el conocimiento de su deber; hay que señalárselo, no dejarlo escoger; si no, según su imbecilidad y la variedad infinita de nuestras razones y opiniones, nos forjaríamos deberes que nos llevarían a comernos unos a
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Todo ser humano que muere representa una obra teatral con un solo personaje: él mismo.