Yo necesito compañeros, pero compañeros vivos; no muertos y cadáveres que tenga que llevar a cuestas por donde vaya.
Frases célebres de Nietzsche. [Página 26]
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La esperanza es un estimulante vital muy superior a la suerte.
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El hombre parece tener más carácter cuando sigue su temperamento que cuando sigue sus principios.
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-Los mejores aposentos de mi corazón están vacíos, porque esperan huéspedes a los cuales no se puede tratar de cualquier manera.
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-Las lamentaciones no valen nada, proceden de la debilidad.
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-Una moral altruista es una cosa mala; fisiológicamente quiere decir: no sé donde hallar mi interés. Descomposición de los instintos, hombre acabado el que se torna altruista.
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-LA obstinación en vegetar cobardemente debería inspirar a la sociedad un desprecio profundo.
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-Morir altivamente cuando no es posible vivir altivamente. Morir cuando todavía es posible un adiós real.
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-Todo esto está en oposición con la desdichada comedia que representa el cristianismo a la hora de la muerte.
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-Jamás se perdonará al cristianismo el abusar de la debilidad del moribundo para violentar su conciencia y tomar su actitud como pretexto para un juicio acerca del hombre y su pasado.
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-Se muere siempre porque uno mismo quiere.
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-No está en nuestra mano el no haber nacido, pero se puede reparar esa falta. El echo de suprimirse es el más honorable de los actos, casi da derecho a vivir.
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-Las épocas vigorosas vieron en la falta de egoísmo algo despreciable.
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-La voluntad de ser cada uno algo, de distinguirse, es lo propio de las épocas fuertes.
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-El valor de una cosa consiste en lo que se haga por obtenerla.
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No nos dejemos inducir a error: los grandes espíritus son escépticos. Zaratustra es un escéptico. La fortaleza, la libertad nacida de la fuerza y del exceso de fuerza del espíritu se prueba mediante el escepticismo.
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Las convicciones son prisiones.
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La mentira más habitual es aquella por la que uno se miente a sí mismo;
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...:el hombre de partido se convierte por necesidad en un mentiroso.
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El orden de castias, que es la ley suprema, dominante, es sólo la sanción de un orden natural, de una legalidad natural de primer rango sobre la que ningún capricho, ninguna idea moderna tiene poder.