Uno debería: o ser una obra de arte o llevar una consigo.
Frases célebres de Oscar Wilde. [Página 24]
Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde, más conocido simplemente como Oscar Wilde, fue un famoso escritor (narrador, poeta y dramaturgo) irlandés.
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Uno debe ser siempre un poco improbable.
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Uno jamás debería escuchar. Escuchar es un signo de indiferencia hacia los que nos escuchan.
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Un objeto hermoso en sí mismo no sugestiona al artista, pues carece de imperfecciones.
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Un ojal realmente bien hecho, es el único vínculo entre el arte y la naturaleza.
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Hoy lo que consuela no es el arrepentimiento, sino el placer. El arrepentimiento está enteramente anticuado.
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Hoy en día todos los grandes hombres tienen discípulos, y siempre hay un judas que se encarga de escribir la biografía.
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Hoy en día es muy peligroso para un marido galantear a su mujer en público. Hace pensar siempre a la gente que le pega cuando están a solas.
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Hubiera dado el mundo por haber tenido valor para decir la verdad, para vivir la verdad.
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La compasión nunca puede sustituir al amor.
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La condición para ser perfecto es ser ocioso, el objetivo de la perfección es la juventud.
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La diferencia entre literatura y periodismo es que el periodismo es ilegible y la literatura no es leída.
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La diversidad de opiniones sobre una obra de arte indica que la obra es nueva, compleja y vital. Cuando los críticos difieren, el artista está de acuerdo consigo mismo.
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La educación es una cosa admirable, pero es menester recordar de vez en cuando, que ninguna cosa valiosa para el conocimiento se puede enseñar.
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La estupidez es el principio de la seriedad.
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La fealdad quedó instaurada por primera vez en el arte al ser exhibido el primer retrato del hombre.
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En esta vida la primera obligación es ser totalmente artificial. La segunda todavía nadie la ha encontrado.
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En este mundo hay sólo dos tragedias: una es no obtener lo que se quiere; la otra es obtenerlo. Esta última es la peor, es una verdadera tragedia.
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En la vida política, tarde o temprano, uno tiene un compromiso.
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En sus tratos con el hombre, el destino jamás liquida sus cuentas.