El mundo llama inmorales a los libros que le explican su propia vergüenza.
Frases célebres de Oscar Wilde. [Página 21]
Oscar Fingal O'Flahertie Wills Wilde, más conocido simplemente como Oscar Wilde, fue un famoso escritor (narrador, poeta y dramaturgo) irlandés.
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La razón de que todos seamos tan amigos de pensar bien de los demás, es que todos tememos por nosotros mismos. La base del optimismo es simplemente el miedo.
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Con una naturaleza confortable, la humanidad no hubiera inventado nunca la arquitectura.
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Conciencia y cobardía son la misma cosa, solo que conciencia es el nombre comercial.
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Cuando hayamos descubierto las leyes que rigen la vida, nos daremos cuenta que el hombre de acción se ilusiona más que el soñador.
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Cuando se está enamorando empieza uno por desilusionarse a sí mismo y acaba por desilusionar a la otra parte interesada.
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Descubrir con precisión lo que no ha sucedido y va a suceder es el privilegio inapreciable de todo hombre culto y de talento.
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Día fatal aquél en que el público descubrió que la pluma es más poderosa que el adoquín, y puede ser arma más ofensiva.
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El arte es la única cosa seria en este mundo. Y el artista es la única persona que jamás está seria.
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El crítico es el que puede traducir de un modo distinto o con un nuevo procedimiento su impresión ante las cosas bellas.
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El dandismo es la declaración de la absoluta modernidad en la belleza.
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El deber es lo que esperamos que hagan los demás.
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El dinero es como el estiércol: si se amontona, huele.
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Cuando era joven, creía que el dinero era lo más importante del mundo. Ahora que soy viejo, lo sé.
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La verdad raramente es pura y nunca simple.
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La verdad, en materia religiosa, es simplemente la opinión que ha sobrevivido.
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El optimismo empieza con una mueca explícita y el pesimismo termina con gafas de sol. Además, los dos son simples poses.
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Mientras la sociedad considera que la contemplación es lo más grave de lo que se puede acusar a un ciudadano, la cultura más refinada piensa que es la ocupación digna de un hombre.
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Hoy en día, para formar parte de la buena sociedad, uno tiene que alimentar a la gente, divertirla o escandalizarla.
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La razón por la que todos pensamos tan bien de los demás es porque tenemos miedo de nosotros mismos. La base del optimismo es puro terror.