Ahora es la hora de mi turno el turno del ofendido por años silencioso a pesar de los gritos.
Frases célebres de Roque Dalton.
Roque Dalton García fue un poeta, ensayista, narrador, dramaturgo y periodista salvadoreño.
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Poesía, perdóname por haberte hecho comprender que no estás hecha sólo de palabras.
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La vida paga sus cuentas con tu sangre y tu sigues creyendo que eres un ruiseñor Cógele el cuello de una vez, desnúdala, túmbala y haz de ella tu pelea de fuego, rellénale la tripa majestuosa, préñala, ponla a parir cien años por el corazón. Pero con lind
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Después de la bomba atómica, polvo serán, más... ¿polvo enamorado?
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La materia es dura, la materia es indestructible. Por lo tanto, la materia es incomprensiva, la materia es cruel.
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Nunca ha sido tan tarde a las siete menos cuarto como hoy.
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Hace frío sin ti, pero se vive...
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Entre las piedras y el fuego, frente a la tempestad o en medio de la sequía, por sobre las banderas del odio necesario y el hermosísimo empuje de la cólera, la flor de mi poesía busca siempre el aire, el humus, la savia, el sol, de la ternura.
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Tu desnudez derriba con su calor los límites, me abre todas las puertas para que te adivine, me toma de la mano como a un niño perdido que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.
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Mi amor por ti es mucho más que amor, es algo que se amasa día a día, es proyectar tu sombra junto a mí, hacer con ellas una sola vida.
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Y, sin embargo, amor, a través de las lágrimas, yo sabía que al fin iba a quedarme desnudo en la ribera de la risa.
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También mi sangre bulle y río por los ojos que han conocido el brote de las lágrimas. Creo que el mundo es bello, que la poesía es como el pan, de todos.
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Siempre recordaré tu desnudez entre mis manos, tu olor a disfrutada madera de sándalo clavada junto al sol de la mañana; tu risa de muchacha, o de arroyo, o de pájaro; tus manos largas y amantes.
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Mis venas no terminan en mí, sino en la sangre unánime de los que luchan por la vida, el amor, las cosas, el paisaje y el pan, la poesía de todos.
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Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo pasa a ser mi universo, el credo que se nutre; la aromática lámpara que alzo estando ciego cuando junto a la sombras los deseos me ladran.
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Amo tu desnudez porque desnuda me bebes con los poros, como hace el agua cuando entre sus paredes me sumerjo.
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Las miradas que ya al conocer se hablan entre sí en la distancia, no hacen falta palabras... ¡Qué más da! Si ya interpretamos lo que claman.
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Pero es tu soledad la que puebla mis noches, quien no me deja solo, a punto de morir.