Los abuelos que demuestran un gran interés por sus nietos se cuentan entre las personas más preciosas de la tierra.
Frases célebres de Stephen R. Covey.
-
-
La gente perdona los errores, porque los errores suelen ser cosas de la mente, del juicio. Pero no se perdonan fácilmente los errores del corazón, la mala intención, los malos motivos, la justificación que por orgullo pretende encubrir el error.
-
La cuenta bancaria emocional es una metáfora de la confianza incorporada de una relación. Es el sentimiento de seguridad que tenemos respecto de otro ser humano.
-
Se puede comprar el trabajo de una persona, pero no se puede comprar su corazón.
-
La persona que no lee no es mejor que la presona analfabeta.
-
La verdadera grandeza se logrará gracias a la mente desbordante que trabaja desinteresadamente, con respeto mutuo, para beneficio mutuo.
-
Digamos una vez más que, sencillamente, no se puede pensar en términos de eficiencia cuando se trata de personas. Se piensa en términos de efectividad con la gente y de eficiencia con las cosas.
-
La admisión de la ignorancia es a menudo el primer paso en nuestra educación.
-
La escritura destila, cristaliza y clarifica el pensamiento y ayuda a separar el todo en sus partes.
-
Uno de los problemas fundamentales de las organizaciones entre ellas las familias consiste en que las personas no están comprometidas con las determinaciones de otras personas para con sus vidas. Simplemente no las compran. No son accionistas morales de l
-
Si dos personas tienen la misma opinión, una de ellas es innecesaria.
-
Lo mismo que el cuerpo, la televisión es buen siervo pero mal amo.
-
Procurar comprender requiere consideración; procurar ser comprendido exige coraje.
-
El hecho mismo de que un hombre y una mujer engendren un hijo es sinérgico.
-
Ésta es una de las mayores comprensiones en el campo de la motivación humana: las necesidades satisfechas no motivan.
-
Administra desde la izquierda; lidera desde la derecha.
-
La administración es disciplina, puesta en práctica.
-
La delegación efectiva representa tal vez el mejor indicador de la administración efectiva, simplemente porque es fundamental para el crecimiento personal y organizacional.