Podemos tener tantas variedades de religión como nos guste, a condición de que nuestros hijos asistan a las mismas escuelas.
Frases célebres de T. S. Eliot.
Thomas Stearns Eliot , más conocido como T. S. Eliot, fue un poeta, dramaturgo y crítico anglo-estadounidense
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La experiencia me ha enseñado que, a la hora de valorar la poesía, cuanto menos se sepa acerca de un poeta y su obra, antes de empezar a leerlo, mejor.
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La crítica que acompaña a mis obras es de capital importancia... en la propia obra de creación. Probablemente, es la parte más amplia de la labor de criba, combinación, construcción, erosión, corrección y prueba, esdecir, un trabajo horrible tanto crítico
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No dejaremos de explorar y el fin de nuestra exploración sera encontrar el punto de partida y conocer el lugar por primera vez.
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Abril es el mes mas cruel.
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Así es como termina el mundo, no con una explosión, sino con un lamento.
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No tememos a la muerte, tememos que nadie note nuestra ausencia; que desaparezcamos sin dejar rastro.
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Sólo aquellos que se arriesgan a ir demasiado lejos pueden descubrir hasta dónde se puede llegar..
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Las palabras del año pasado pertenecen al lenguaje del año pasado. Las palabras del próximo año esperan otra voz..
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La mayor parte de los problemas del mundo se deben a la gente que quiere ser importante..
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Hacer lo útil, decir lo justo y contemplar lo bello es bastante para una vida de hombre..
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Los poetas inmaduros imitan; los poetas maduros roban; los malos estropean lo que roban, y los buenos lo convierten en algo mejor..
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Los hombres viven del olvido; las mujeres, de recuerdos...
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No dejaremos de explorar y al final de nuestra búsqueda llegaremos a donde empezamos y conoceremos por primera vez el lugar.
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Solamente los que arriesgan llegar demasiado lejos son los que descubren hasta dónde pueden llegar
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Estoy nerviosa esta noche. Muy nerviosa. Quédate conmigo. Háblame. ¿Por qué nunca hablas? Habla. ¿En qué piensas? ¿Qué piensas? ¿Qué? Nunca sé en qué piensas: Piensas.
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Si usted no tiene la fuerza para imponer sus propios términos a la vida, usted debe aceptar los términos que ella le ofrece.
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Nos recuerdan -si acaso- no como almas perdidas y violentas sino, tan sólo, como hombres huecos, hombres rellenos de aserrín.
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El infinito ciclo de las ideas y de los actos, infinita invención, experimento infinito, trae conocimiento de la movilidad, pero no de la quietud; conocimiento del habla, pero no del silencio; conocimiento de las palabras e ignorancia de la palabra.
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Los hombres aprenden poco de la experiencia de los otros. Pero en la vida, nunca vuelve el mismo tiempo.