Ser bueno es fácil; lo difícil es ser justo.
Frases célebres de Victor Hugo. [Página 4]
Victor Marie Hugo fue un escritor francés. Autor de Los miserables, Nuestra señora de París y Las orientales, entre otras obras.
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Una guerra entre países europeos sería una guerra civil.
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Decimos que la esclavitud ha desaparecido de la civilización europea, pero esto no es cierto. La esclavitud todavía existe, pero ahora se aplica sólo a las mujeres y su nombre es la prostitución.
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En todo pueblo existe una antorcha, el maestro; y un extintor, el párroco.
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Sufrir merece respeto, someterse es despreciable.
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La aceptación de la opresión por parte del oprimido acaba por ser complicidad; la cobardía es un consentimiento; existe solidaridad y participación vergonzosa entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo deja hacer.
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Los cuarenta son la edad madura de la juventud; los cincuenta la juventud de la edad madura.
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Entre el gobierno que hace el mal y el pueblo que lo consiente, hay cierta solidaridad vergonzosa.
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¿Sabe cuál es mi enfermedad? La utopía. ¿Sabe cuál es la suya? La rutina. La utopía es el porvenir que se esfuerza en nacer. La rutina es el pasado que se obstina en seguir viviendo.
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La suprema felicidad de la vida es saber que eres amado por ti mismo o, más exactamente, a pesar de ti mismo.
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Donde no hay más que una mañosa astucia, necesariamente hay mezquindad. Decir astutos es decir mediocres
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La música expresa aquello que no puede decirse con palabras pero no puede permanecer en silencio.
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El amor semeja un árbol: se inclina por su propio peso, arraiga profundamente en todo nuestro ser y a veces sigue verdeciendo en las ruinas de un corazón
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¿Qué es la conciencia? La brújula de lo desconocido.
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A las brutalidades del progreso llámanselas revoluciones. Cuando han terminado se reconoce que el género humano ha sido zarandeado, pero ha avanzado.
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El ateo es un mal conductor del género humano.
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El alma tiene sus ilusiones, como el pajarillo sus alas: Son ellas quienes las sostienen.
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Todo hombre es discipulo de alguna palabra profunda.
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El fin del arte es casi divino: resucitar, si hace historia; crear si hace poesía.
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No hay más que un poder: la conciencia al servicio de la justicia; no hay más que una gloria: el genio, el servicio de la verdad.