Gracias a la vida que me ha dado tanto. Me dio dos luceros que, cuando los abro, perfecto distingo lo negro del blanco, y en el alto cielo su fondo estrellado, y en las multitudes el hombre que yo amo.
Frases célebres de Violeta Parra.
-
-
Tenga calma la compaña ya viene la despedida; la poca sabiduría mis ocurrencias empaña. Siempre la suerte me engaña por mucha ilusión que tenga; que la fuerza me sostenga si el sacrificio es en vano, y no me condene, hermano: no hay mal que por bien no ve
-
Son tus ojos los que busco, son tus labios los que quiero ver sonreír.
-
Me gusta sentarme en la tierra porque sé que estoy firme y sentir la naturaleza en mí. Palparla con mis manos y sentirme cerca de ella para poder olerla
-
Luego vine a comprender que la escritura da calma a los tormentos del alma, y en la mía que hay sobrantes; hoy cantaré lo bastante pa' dar el grito de alarma.
-
Para mí no hay nada más hermoso que las cosas rústicas, quiero emplear todo lo que la naturaleza da y emplearlo tal como de ella nace.
-
Me dio el corazón que agita su marco cuando miro el fruto del cerebro humano, cuando miro el bueno tan lejos del malo, cuando miro el fondo de tus ojos claros.
-
Pa' cantar de un improviso se requiere buen talento, memoria y entendimiento, fuerza de gallo castizo.
-
Arriba está el cielo brillante de azul; abajo la tribu al son del cultrún le ofrece del trigo su primer almud por boca de un ave llamado avestruz.
-
El rey de los cielos muy bien escuchó: remonta los vientos para otra región, deshizo las nubes, después se acostó. Los indios lo cubren con una oración.
-
Para mí, la pintura es el punto triste y oscuro de la vida. En ella trato de expresar lo más profundo del ser humano. Mientras que la tapicería es la parte alegre de la vida.
-
Yo reconozco, amo y venero el canto a lo humano y el canto a lo divino, desde el punto de vista del texto literario y del punto de vista musical. Basta con conocer un verso a lo divino para conocer el espíritu fino, sabio y delicado del cantor chileno.
-
¡Qué raro! Tengo tantos deseos de hacer un trabajo nuevo y no me sale nada. En vano la guitarra en mi mano, mi lápiz se mueve sin ningún entusiasmo.
-
Adiós, corazón amante, ya me voy a padecer. Dile al cielo que no muera ay, hasta que te vuelva a ver.
-
Corazón maldito sin miramiento, sí sin miramiento, ciego, sordo y mudo de nacimiento, sí, de nacimiento. Me das tormento.
-
Yo no he tenido consuelo, muy penosa lo he pasado del ver que en tan poco tiempo de mí te hayas olvidado.