Pesas promesas con juramentos y pesaréis la nada.
Frases célebres de William Shakespeare. [Página 11]
William Shakespeare fue un poeta, dramaturgo y actor inglés.
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Sé casto como el hielo y puro como la nieve, y no escaparás jamás de la calumnia.
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Ten más de lo que muestras; habla menos de lo que sabes.
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No basta levantar al débil, hay que sostenerlo después.
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El porvenir de un hombre no está en las estrellas, sino en la voluntad y en el dominio de sí mismo
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El juramento de un enamorado no tiene más fuerza que la palabra de un mozo de cervecería. Uno y otro no sirven sino para confirmar o certificar cuentas falsas.
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Subir montañas encrespadas requiere pequeños pasos al comienzo.
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¡Ay Señor! Ser honesto, tal como va el mundo es ser un hombre escogido entre diez mil.
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No, no aparta a dos almas amadoras adverso caso ni cruel porfía: nunca mengua el amor ni se desvía, y es uno y sin mudanza a todas horas.
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Una segunda infancia, un mero olvido; sin dientes, sin ojos, sin gusto, sin nada.
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Hay puñaladas en las sonrisas de los hombres; cuantos más allegados éstos, más peligrosas aquéllas.
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No hay oscuridad, sino ignorancia.
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No acoses demasiado al hombre caido.
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La aflicción, más que un cordial, es un corrosivo para los males que no tienen cura.
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El buen vino es una excelente y jovial criatura de Dios, cuando se hace de él un uso moderado.
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¡Oh, cielos! Si el hombre fuera constante, sería perfecto.
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Desesperar de la victoria ayuda a menudo a vencer.
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Los grandes sufrimientos se exacerban a la vista de lo que podría aliviarlos.
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No hay ciencia que descubra los artificios de la mente por la apariencia del rostro.
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Vale más ser completamente engañado, que abrigar la menor sospecha.