La concisión es el alma del ingenio.
Frases célebres de William Shakespeare. [Página 21]
William Shakespeare fue un poeta, dramaturgo y actor inglés.
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La ira es un caballo fogoso; si se le da rienda suelta, se agota pronto por un exceso de ardor.
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La juventud, aún cuando nadie la combata, halla en sí misma su propio enemigo.
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La mente del hombre es de mármol; la de la mujer de cera.
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La mujer ligera hace pesado al marido.
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La naturaleza que ultraja su origen no tiene en sí freno que la sujete.
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La paz y la abundancia engendran cobardes; la necesidad fue siempre madre de la audacia.
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La pena, más que cordial, es un corrosivo para los males que no tienen cura.
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La pena ruidosa se gasta en ruido.
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El aprendizaje es un simple apéndice de nosotros mismos; dondequiera que estemos, está también nuestro aprendizaje.
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El dinero vale por veinte oradores.
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El hombre sin espíritu musical y que no se conmueve con la armonía de dulces sonidos, es capaz de todas las traiciones, insidias y latrocinios.
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El pasado es un prólogo.
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En todo cuanto se hace se es más ardiente al intentarlo que al disfrutarlo.
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Entre la majestad y un hombre oscuro, no hay otra diferencia que la pompa visible.
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Ese país desconocido del que no vuelve ningún viajero...
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Es a ti,otro yo mismo a quien elogio.
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Anunciad con cien lenguas el mensaje agradable; pero dejad que las malas noticias se revelen por sí solas.
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Ama ahora mientras vivas ya que muerto no lo podras lograr.
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Con frecuencia pedimos al cielo recursos que residen en nosotros mismos. El destino celeste nos deja libres en nuestras acciones y no retarda nuestros designios, sino cuando somos lentos en ejecutarlos.