Aunque el hombre puede disimular sus crímenes bajo una apariencia orgullosa, el rostro de una mujer desgraciada es el único libro en que están escritos sus pecados.
Frases célebres de William Shakespeare. [Página 12]
William Shakespeare fue un poeta, dramaturgo y actor inglés.
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Si a cada cual se tratase como se merece, ¿quién evitaría las desventuras?
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Los vicios del hombre son grabados en bronce y sus virtudes se escriben en el agua.
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Aquel que se quita veinte años de vida se quita otros tantos años de temor a la muerte.
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Un león entre mujeres es lo más peligroso.
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Incierto es el lugar donde la muerte te espera; espérala pues, en todo lugar.
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Cuando las doncellas ruegan, los hombres otorgan con gesto de dioses.
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Jamás la ira fue buen guardián de sí misma.
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Ningún minuto de nuestra existencia debía pasarse sin ningún placer.
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La perfección llevada al exceso muere de plétora.
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Cuando llegan las penas, no llegan solas, como escuchas de una avanzadilla, sino en batallones.
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Puede uno sonreir y sonreir... y ser un canalla.
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La belleza incita a los ladrones aún más que el oro.
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El deber de cada súbdito pertenece al rey, menos su conciencia.
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El que se roba mi cartera, roba basura.
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La autoridad tiene ladrones peligrosos, cuando los jueces roban entre ellos.
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Un juez recto, es un juez sabio.
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Los hombres mueren de cuando en cuando y los gusanos se los comen, pero no es de amor de lo que fallecen.
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Los hombres se alaban a sí mismos, cuando carecen de amigos que los encomien.
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Tu vida es como la de un libro, donde los hombres podrán leer cosas extrañas.