Lo que he observado es que Dickens escribía con letra muy pequeña, sin duda como reflejo de la estrechez que pasaban sus personajes.
La perfección es obsesiva. Y eso es un defecto.
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No aspiro al Nobel de Literatura. Yo me doy por muy bien pagado cuando alguien se me acerca y me dice: me cagué de risa con tu libro.
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El loro plagia la palabra, pero quien está preso es el canario.
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Cuando alcancé la sabiduría, ella me miró y dijo: Ya me alcanza cualquiera.