A veces conviene soñar
Nada hay tan difícil como la franqueza, ni nada tan fácil como la adulación. La adulación es agradable, y todos la escuchan con cierta delectación, con una delectación grosera quizá, pero delectación al fin
Imágenes
Más de Fiódor Dostoyevski
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Cada día me parecía como un tesoro, como algo inapreciable. Empecé a darme cuenta de ello y entonces me acostaba lleno de alegría y me levantaba más feliz todavía.
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¡Cuán bueno hace al hombre la dicha! Parece que uno quisiera dar su corazón, su alegría. ¡Y la alegría es contagiosa!
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Cuando reconozco a un hermano en mi prójimo, sólo entonces soy hombre.