Por tu mejilla resbalaba una lágrima. Sin secarla, me mostrabas un puñado de arena. ¡Imposible olvidarla!
Por juego, cargué a mi madre en la espalda sin poder contener el llanto ni avanzar más de tres pasos ¡Pesaba tan poco!
Imágenes
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En la noche sobre el mar de otoño sólo un rostro blanco flotando.
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¡Ay el silencio de muerte de la arena que se cuela entre mis dedos!
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Echado de bruces en la arena hoy revivo aquel dolor del primer amor.