La alabanza es el más dulce de los sonidos.
Sabed, sin duda, que no es el número de combatientes ni la fuerza física los que deciden las victorias en la guerra, sino que el bando que con el favor de los dioses avanza con más fortaleza de espíritu contra los enemigos, a éste, en la mayoría de los ca
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Sólo a fuerza de favores se conquista a los espíritus mezquinos, a los corazones generosos se les gana con el afecto
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No puede existir un valor digno de alabanza si no va acompañado por la prudencia. Realmente, todo lo que entre los hombres carece de buen sentido, no puede ser más que maldad e injusticia.
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Los ricos que no saben usar de sus riquezas son de una pobreza incurable, porque es pobreza de espíritu