La vaca desea los arreos del caballo y el caballo perezoso, estar al arado
Frases célebres sobre: aba. [Página 178]
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Ningún descanso me redime del trabajo; la noche persigue mi reposo al día y el día a la noche
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Trabajen, compañeras, pensando que el fin a que tienden nuestros esfuerzos -la felicidad de todos- es muy superior a la fatiga de cada uno. A esto los hombres llaman ideal, y tienen razón. No hay otra filosofía en la vida de un hombre y de una abeja.
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Su solo recuerdo la horrorizaba, como algo atroz que la hubieran obligado a cometer.
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Y cuando el otoño llegó, y llegó también el término de sus días, tuvo aún tiempo de dar una última lección antes de morir a las jóvenes abejas que la rodeaban: No es nuestra inteligencia, sino nuestro trabajo quien nos hace tan fuertes.
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El trabajo es un dulce recreo
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Piensa que cada día es el último que luce para ti, y recibirás agradecido la hora que se te da y no esperabas
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¿Es que se acaba de amar alguna vez? Hay gente que ha muerto ya y que yo siento que amán aun.
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En el trabajo olvido mis sufrimientos... ¡El trabajo es mi salvación!
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¿Es que se acaba de amar alguna vez? Hay gente que ha muerto y que yo siento que aún ama.
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Si en lo profundo de mi corazón tuviera la certeza de que mañana se acabaría el mundo, me gusta pensar que soy el tipo de persona que aún así hoy plantaría un árbol.
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Todo trabajo que enaltece la humanidad tiene dignidad e importancia y debe emprenderse con excelencia esmerada
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Ella es la mujer más encumbrada y la joya más noble de la cristiandad después de Cristo... ella es la nobleza, sabiduría y santidad personificadas. Nunca podremos honrarla lo suficiente. Aún cuando ese honor y alabanza debe serle dado en un modo que no fa
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En nuestra triste condición, el único consuelo que tenemos es la esperanza de otra vida. Aquí abajo todo es incomprensible
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El corazón del hombre es una rueda de molino que trabaja sin cesar; si nada echáis a moler corréis el riesgo de que se triture a sí misma.
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O la Victoria o la Abadía de Westminster
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Huye de la abyección, oh rey, sé un soldado, un caballero armado, aquel que combate valientemente al demonio, para no dispersarte y para que tu reino terrestre no sufra por ello
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Los hombres deberían saber que del cerebro y nada más que del cerebro vienen las alegrías, el placer, la risa, el ocio, las penas, el dolor, el abatimiento y las lamentaciones.
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Para conseguir algún resultado en la vida es preciso tener paciencia, aburrirse, hacer y deshacer, volver a empezar y seguir de nuevo, sin que un impulso de cólera o un arrebato de la imaginación vengan a detener o desviar el trabajo diario.
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Debía tratarse de una enfermedad natural...Aunque resultaba imposible conjeturar qué clase de enfermedad producía aquellos terribles resultados.