Disculpen si les llamo caballeros, pero todavía no les conozco bien.
Frases célebres sobre: aba. [Página 180]
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Si sigues cumpliendo años, acabarás muriéndote. Besos, Groucho.
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Cásate conmigo y nunca más miraré a otro caballo.
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Recuerden, caballeros, que estamos peleando por el honor de esta mujer, que es, probablemente, más de lo que ella nunca hizo.
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Ayer amaba; hoy sufro y mañana muero. Sin embargo, gustosamente pienso hoy y mañana en el ayer
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Los celos personales, el resentimiento del gazmoño contra el primo despreocupado, del tonto contra el muchacho despabilado, se disimulaban con argumentaciones políticas.
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Siempre tendré que permanecer aquí. Soy mucho más feliz siendo lo que estaba destinada a ser, pero con algo para recordar, una diferencia en mi vida.
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Caminaba, cantando para sí mismo: una criatura momentáneamente divorciada del tiempo, apartada del mundo: existía ahora y eso era suficiente; avanzaba, como una estrella solitaria que cae de las tinieblas a las tinieblas.
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Tal vez existía en los hombres un instinto para la preservación de la vida que, si no era tan fuerte como el instinto de matar, al menos siempre estaba presente para equilibrar la destrucción: una necesidad de afirmar, por un hecho tan objetivo como un ac
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Es indigno que hombres notables pierdan su tiempo como esclavos del cálculo cuando podrían dejar ese trabajo en manos de cualquiera si se usaran las máquinas.
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Contra lo que suele creerse, la verdad casi siempre es divertida. Lo único que la gente se toma el trabajo de inventar son tragedias.
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La vida es como el amor; depara en muchas ocasiones, frutos muy amargos, durante períodos largos para quienes la saborean, y ofrece, de vez en cuando, durante un corto plazo, una frágil delícia para que no la abandonen, y sigan viviendo y amando.
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Como siempre, la consideración de su muerte lo serenaba tanto como lo turbaba la muerte de los demás. Tal vez porque, a fin de cuentas, su muerte era el final del mundo.
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-Pero esto no es razonar, Fabricio replicaba Malvica-, no todos los soberanos pueden estar a la altura, pero la idea monárquica continúa siendo la misma. También esto era verdad. -Pero los reyes que encarnan una idea no deben, no pueden descender, por ge
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Trabajo sin equipo, sin secretaria, sin diseño por computadora. Ni siquiera tengo un teléfono celular. Es un negocio muy pequeño: solo yo.
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¿Quién dijo que la melancolía es elegante? Quitaros esa máscara de tristeza, siempre hay motivo para cantar, para alabar al santísimo misterio, no seamos cobardes, corramos a decírselo a quien sea, siempre hay alguien que amamos y nos ama
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A veces quise no soñar contigo, y cuanto más quería más soñaba, por tus versos que yo saboreaba, tú el rico de poemas, yo el mendigo.
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Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos, que al corazón le llega poca sangre
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Al preguntársele si no se sentía menoscabada como la única mujer de entre todos los hombres del gabinete: No lo sé. Nunca intenté ser un hombre
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En la vida, la mayoría de nosotros vamos a hacer cosas comunes; pero lo más importante es hacerlas extremadamente bien para poder ir a la playa sin que lo reconozcan o sepan quien es; porque lo importante es la excelencia en el trabajo y no el ego ni la f