El trabajo que un hombre desconocido ha hecho es como un arroyo de agua que corre oculto en el subsuelo secretamente haciendo verde la tierra.
Frases célebres sobre: aba. [Página 328]
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Siempre tuve por muy irreflexiva aquella opinión, muy común entre nosotros, que le compara a un pájaro posado en una rama, cantando libre y caprichosamente, sin conocimiento de las miserias y trabajos de los demás hombres.
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El trabajo es el gran remedio para todas las enfermedades y miserias que asedian a la humanidad
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El hombre ha sido creado no para dudar sino para trabajar.
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Quien no trabaja no descansa.
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El trabajo es vida.
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El genio es el infinito arte de trabajar con paciencia.
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A dos hombres venero yo en este mundo: al labrador sufrido de mano callosa y nervuda, en la que permanecerá para siempre una real e indeleble majestad, puesto que en ella está el cetro de este mundo. Y a aquel que trabaja por las imprescindibles necesidad
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El trabajo es la mejor medicina para todas las enfermedades y desgracias que abruman a la humanidad.
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Puede considerarse bienaventurado y no pedir mayor felicidad el hombre que ha encontrado su trabajo.
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Puede ser un héroe tanto el que triunfa como el que sucumbe, pero jamás el que abandona el combate.
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Sólo hay dos medios de pagar las deudas: por el trabajo y por el ahorro.
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Bienaventurado aquel que ha encontrado su trabajo; que no pida más
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Cuando el hombre ya no encuentra placer en su trabajo y trabaja sólo por alcanzar sus placeres lo antes posible, entonces sólo será casualidad que no se convierta en delincuente.
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El elfo cruzó al galope el foso helado, cabalgando entre las nubes de vapor que rezumaban de su negro caballo y de lo que se había echado al cuello.
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En el Gremio de Asesinos, la promoción se efectuaba mediante examen competitivo, y la práctica era la asignatura más importante. Para ser exactos, la única
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Éste había optado por un método de monta que implicaba caerse de la silla cada pocos segundos.
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El calendario de la Teocracia de Muntab cuenta hacia abajo, no hacia arriba. Nadie sabe por qué, pero podría no ser muy buena idea quedarse a averiguarlo.
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No es correcto que una mujer vaya sola a esos sitios. Yaya asintió, aprobaba sin reparos esa manera de pensar, siempre y cuando no se aplicara a ella, claro.
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Era el tipo de cosas que se podría esperar en la Calle de los Alquimistas. Los vecinos preferían las explosiones, que al menos eran identificables y se acababan pronto. Eran mejores que los olores, que te acechaban.