Si vives cada día de tu vida como si fuera el último, algún día realmente tendrás razón.
Frases célebres sobre: ada. [Página 127]
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Cada segundo es la eternidad.
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El último ser humano vivo lanzó la última paletada de tierra sobre el último muerto. En ese instante, mismo supo que era inmortal; porque la muerte sólo existe en la mirada del otro.
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La frustración está provocada por una sociedad que nos pide ser lo que no somos y nos culpa de ser lo que somos. Ahora mismo, todo sigue estando dirigido por hombres; la mujer está en claro desequilibrio. Para comenzar, hay que equilibrar la igualdad de h
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Le preguntan qué consejo le daría a la gente: Daría tres. El primero es: Haz siempre, porque si no haces, te arrepentirás, y si haces y te equivocas, al menos habrás aprendido algo. El segundo: No quieras nada para ti que no sea también para los otros. El
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Me llamo Alejandro Jodorowsky. Mejor dicho: me llaman Alejandro Jodorowsky. Yo no me llamo nada...
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No quiero nada para mí que no sea para todos.
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No te apropies de nada ni de nadie.
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Otorga a cada palabra raíces en el corazón.
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Si echamos una mirada a las circunstancias que nos llevaron al milagro, comprenderemos que fuimos dirigidos por una fuerza inimaginable.
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Si quieres ser sabio, aprende a interrogar razonablemente, a escuchar con atención, a responder serenamente y a callar cuando no tengas nada que decir.
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—Mi familia no le debe nada a la Revolución dijo Gino con orgullo—. Otros han tomado dinero, caballos y vagones. Los jefes del ejército se han hecho ricos de la pobreza en las grandes haciendas. Los Güereca le habían dado todo a los maderistas, sin haber
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—Mire, mi coronel —estalló Salazar con violencia inesperada—. Este señor es un espía. Todos los americanos son porfiristas y huertistas. Haga caso de esta advertencia antes de que sea demasiado tarde. Tengo mucho en la cabeza. Soy un hombre muy listo. Saq
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Caminaba pesadamente en medio del polvo detrás del caballo del capitán Félix Romero. Ya llevaba trotando cuarenta kilómetros. El nunca le hablaba, nunca miraba hacia atrás, cabalgaba sin preocupación alguna. Algunas veces se cansaba de llevar su rifle y s
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En esta atmósfera de corrupción y de monstruosas verdades a medias, sólo se oía una nota clara, el llamamiento de los bolcheviques, más penetrante cada día: ¡Todo el poder a los Soviets! ¡Todo el poder a los representantes directos de millones de obreros,
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—¡Camaradas! —gritaba, y sus rasgos acusados y sus gestos desesperados expresaban una sincera angustia—. Los que ocupan el poder nos exigen sacrificio tras sacrificio; pero a los que todo lo poseen se les deja tranquilos... Estamos en guerra con Alemania.
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Cada día era más caótica la situación. Los soldados, desertando del frente por centenares de miles, retrocedían como una vasta marea y vagaban sin rumbo a través de todo el país. Los campesinos de las provincias de Tambov y Tver, cansados de esperar sus t
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En los cuarteles, en las barriadas obreras, los bolcheviques difundían su consigna: ¡Todo el poder a los Soviets!, mientras que los agentes de la reacción invitaban taimadamente al pueblo a sublevarse y asesinar a los judíos, a los comerciantes y a los je
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Mientras todo el mundo esperaba ver a los bolcheviques apoderarse por sorpresa de la calle y ponerse a disparar contra los ciudadanos de blancos cuellos postizos, la insurrección comenzó, en realidad, en pleno día y del modo más natural.
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Si bien debe existir una coordinación entre la lucha armada y las diversas formas de lucha política, la planificación global y la conducción estratégica de todas las formas de lucha deben estar en manos de la dirección combatiente.