Aquí tengo una voz enardecida, aquí tengo un vida combatida y airada, aquí tengo un rumor, aquí tengo una vida
Frases célebres sobre: ada. [Página 300]
Hay un total de 13130 freses célebres sobre "ada" este sitio web. [Página 300]
-
-
Basta mirar: se cubre de verdad la mirada. Basta escuchar: retumba la sangre en las orejas. De cada aliento sale la ardiente bocanada de tantos corazones unidos por parejas
-
La mujer sin el hombre apagada va. Apagado va el hombre sin luz de mujer
-
Boca que arrastra mi boca. Boca que me has arrastrado: boca que vienes de lejos a iluminarme de rayos. Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco. Boca poblada de bocas: pájaro lleno de pájaros
-
Adiós, hermanos, camaradas y amigos. Despedidme del sol y de los trigos
-
Coloco relicarios de mi especie a tu talón mordiente, a tu pisada, y siempre a tu pisada me adelanto para que tu impasible pie desprecie todo el amor que hacia tu pie levanto
-
La fábrica se halla guardada por las flores, los niños, los cristales, en dirección al día. Dentro de ella son leves trabajos y sudores, porque la libertad puso allí la alegría
-
A mí me ha de enamorar,de una manera acendrada, mujer que no luzca nada sino este particular: como la tierra ha de ser de sencilla y amorosa, que así será más esposa y así será más mujer
-
La verdad adelgaza y no quiebra, y siempre nada sobre la mentira como el aceite sobre el agua.
-
Refinada soberbia es abstenerse de obrar por no exponernos a la crítica
-
Un proverbio es una frase corta basada en una larga experiencia.
-
Donde hay mucho amor no suele haber demasiada desenvoltura.
-
Paréceme, Sancho, que no hay refrán que no sea verdadero, porque todos son sentencias sacadas de la misma experiencia, madre de las ciencias todas.
-
Nunca desagrada a una mujer que se le haga el amor.
-
Promesas de enamorados, por la mayor parte son ligeras de prometer y muy pesadas de cumplir
-
No hay cosa más excusada y aun perdida que el contar el miserable sus desdichas a quien tiene el pecho colmado de contentos.
-
No perdono a la muerte enamorada, no perdono a la vida desatenta, no perdono a la tierra ni a la nada
-
Cada día lo desea más mi sangre y se me agranda de amor y se me desbanda, y no llego a comprender por qué no lo he de querer si el corazón me lo manda
-
No te asomes a la ventana, que no hay nada en esta casa. Asómate a mi alma
-
La faz del doctor estaba yesosa, desencajada.