No hallo palabras para describir toda la voluptuosidad que aquel ser encantador me reservaba. Ella fue quien se acercó a mí. Sin hablarnos, se confundieron nuestros besos y caricias. Dejaba vagar mi mirada por aquel hermoso rostro, animado del más tierno
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Mayor razón hay para que los defectos y costumbres incultas y moderadas que en estas nuestras indianas gentes halláremos nos maravillen y, por ellas, las menospreciemos, pues no solamente muchas y aún todas las repúblicas fueron muy más perversas, irracio
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No hay nada que un hombre no sea capaz de hacer cuando una mujer le mira.
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No le pida nunca nada a la vida. Espere… Y algún día la vida le dará una sorpresa maravillosa.
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Perdón es una palabra que no es nada, pero que lleva dentro semillas de milagros.
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Los derechos socioeconómicos son inherentes a la dignidad humana, o si no, son pura retórica. El primer derecho humano no es el derecho a la vida en abstracto, sino el derecho a comer caliente cada mañana.
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Maragall no tiene nada que ver con el socialismo, y tampoco el PSC, que es un partido meramente nacionalista, que utiliza lo de socialista para agradar a los charnegos y buscar sus votos.
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Yo cada vez que oigo hablar de la libreta azul de Aznar, del Libro Blanco, del Libro Rojo... es que enfermo: los libritos de colores me huelen todos a catecismo.
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El ciudadano ha de ser ciudadano rebelde y crítico, no puede ser un ciudadano sumiso ni servil.
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El español es conformista, y lo mismo se adapta a Leovigildo que a Franco o Felipe.
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Agrelo no pacta con nadie: ni consigo mismo, ni con el agua ni con el aceite. Es el más desesperado de todos nosotros, los empiojados, y la palabra desesperado no dice nada. Es el más implacable de todos nosotros, los empiojados, y la palabra implacable n
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Pienso en dar lo mejor de mí y ayudar a mis compañeras a ganar cada set.
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Ganarle al aparato mafioso del PJ en la Provincia es imposible... afortunadamente.
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Puro el aire, la luz sonrosada, ¡qué despertar tan dichoso!
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Cual si en suelo extranjero me hallase, tímida y hosca, contemplo desde lejos los bosques y alturas y los floridos senderos donde en cada rincón me aguardaba la esperanza sonriendo
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No, porque no escuche nada de lo que has dicho.
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Por muy poderosa que se vea el arma de la belleza, desgraciada la mujer que sólo a este recurso debe el triunfo alcanzado sobre un hombre.
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Había sido invencible Pompeyo mientras no había hecho nada saludable y justo, y ahora, cuando quería salvar la patria, y combatir por la libertad, lo abandona su próspera fortuna.
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Pues si alguno de vosotros, oh ciudadanos, hubiera dado crédito a lo que siempre estuve pronosticando y aconsejado, ni ahora temeríais a un hombre solo, ni en un hombre solo tendríamos nuestras esperanzas.
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Pues si yo quisiera que mi salud fuera una gracia de César, a mí me tocaba ir a implorarla directamente; más no quiero tener nada que agradecer a un tirano en aquello mismo que es injusto, y no puede menos que no serlo, salvando como dueño y señor a los q