El hombre está dispuesto a morir por cada idea, siempre que no tenga una idea muy clara de ella.
Frases célebres sobre: ada. [Página 509]
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Existe una gran diferencia entre la persona ávida que pide un libro, y la persona cansada que pide un libro para leer
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Al hombre de cada siglo le salva un grupo de hombres que se oponen a sus gustos.
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Uno de los extremos más necesarios y más olvidados en relación con esa novela llamada Historia, es el hecho de que no está acabada.
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Es menos desagradable ver mendigar un pobre que un rico. Y un cartelón de propaganda es un rico que mendiga.
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Dios crea cada margarita separadamente, pero nunca se cansa de crearlas. Puede ser que Él tenga el apetito eterno de la infancia. Porque nosotros hemos pecado y envejecemos, pero nuestro Padre es más joven que nosotros.
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La camaradería no es más que la mitad de la vida: la otra mitad es el amor, una cosa tan diferente de aquella, que podría uno imaginarse que fue creada para otro universo.
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Afortunadamente había comprado uno de esos abrigos de pelo de camello llamados machlah que cubren a un hombre desde la espalda hasta los pies; con mi barba ya larga y un pañuelo enrollado alrededor de la cabeza, el disfraz estaba completo.
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Existe una tonada por la que yo daría todo Mozart, Rossini y todo Weber, una vieja tonada, languideciente y fúnebre que me trae a mí solo sus secretos encantos. Cada vez que la escucho mi alma se hace doscientos años -es sobre Luis Trece- más joven.
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Me gusta depender un poco del azar: la exactitud numérica de las estaciones de ferrocarril, la precisión de los barcos de vapor que llegan a la hora y el día exactos no agradan a un poeta, ni a un pintor, ni incluso a un simple arqueólogo o coleccionista
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Y tantas mariposas distraídas han fallecido en tu mirada que las estrellas ya no alumbran nada.
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¿Quién ha entrado en el portal, en el portal de Belén? ¿Quién ha entrado por la puerta? ¿quién ha entrado, quién? La noche, el frío, la escarcha y la espada de una estrella. Un varón, vara florida y una doncella
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No hay nada mejor que empujar un coche de carreras hasta el límite
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El dinero en dosis desproporcionadas a nuestras necesidades esclaviza.
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La amistad no pide nada a cambio, salvo mantenimiento.
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Nada hay como un suspiro intercalado y entre suspiro y suspiro la melodía ininterrumpida.
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Y por tus ojos la borrasca y la ventisca y el miedo a las hadas.
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Dibujada llevo en mi sangre y mi cuerpo cuerpo y sangre de mi patria.
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Desesperadamente amar, amarte y volver a nacer para quererte.
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Es mejor malograr la propia juventud que no hacer nada en ella.