A ese hombre le arde en el pecho el fuego sagrado del amor a la libertad
Frases célebres sobre: agrad. [Página 29]
Hay un total de 730 freses célebres sobre "agrad" este sitio web. [Página 29]
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El agradecimiento es la parte principal de un hombre de bien.
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No condeno en absoluto la guerra. La considero sagrada contra todo género de opresores
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Quien recibe lo que merece, pocas veces lo agradece.
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Si haces bien para que te lo agradezcan, mercader eres, no bienhechor; codicioso, no caritativo.
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La causa final, como una virgen a Dios consagrada, nada alumbra
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Nada hay tan difícil como la franqueza, ni nada tan fácil como la adulación. La adulación es agradable, y todos la escuchan con cierta delectación, con una delectación grosera quizá, pero delectación al fin
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Nunca dejes de ser lo que eres por agradar a los demás
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A vestirnos de la mejor actitud, sonrisa y corazón agradecido!
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Quiero agradecer mi premio a la señora que me ha atendido en los lavabos, a las azafatas, los acomodadores, el cajero que corta la entrada... y a mi mano derecha
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Una de las cosas más horrorosas que se hacen en España actualmente es que el músculo que utiliza el hombre para hacer pis se utiliza ahora para introducirle en la boca de los más sagrado del ser humano, es decir, de la mujer, que va a ser madre
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Cuando la mujer aborrece lo que en algún tiempo le agradó, es mucho peor que si siempre lo hubiese aborrecido.
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Madrid; que no hay ninguna villa, en cuanto el sol dora y el mar baña más agradable, hermosa y oportuna, cuya grandeza adorna y acompaña la Corte de los Césares de España.
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No hay placer que no tenga por límite el dolor, que con ser el día la cosa más hermosa y agradable, tiene por fin la noche.
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No hay placer que no tenga por límites el dolor; que con ser el día la cosa más hermosa y agradable tiene por fin la noche.
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Era un cuadro agradable. El cabello era rubio y levemente rizado en las sienes, los ojos grandes y reflexivos, y en conjunto una figura que resultaba incluso demasiado graciosa.
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Él me miró durante tanto tiempo y con tal fijeza, que me hizo experimentar deseos de abofetearle o de echarme a reír en sus propias narices. Comenzaba a sentirme a disgusto en aquel agradable círculo familiar. Tan ingrato ambiente neutralizaba el conforta
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El crimen en plena gloria consolida la autoridad por el miedo sagrado que inspira.
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¡Qué agradable sorpresa es descubrir que, al fin y al cabo, estar solo no es necesariamente sentirse solo!
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El espectador debe adquirir conciencia de lo que la pintura tiene de sagrado, de modo que se descubra ante ella como en la iglesia.