Cuando alguien se precipita a los brazos de la justicia, con tantas pruebas de complicidad en su contra, es porque no es cómplice.
Frases célebres sobre: alg. [Página 231]
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¡Aprende que estoy hecho enteramente, que estoy hecho con algo muerto... de la cabeza a los pies... y que es un cadáver quien te ama, quien te adora y que no se apartará de ti jamás!
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Desgraciadamente, igual que la bomba de ETA es algo habitual, las actuaciones del juez Garzón también siempre destapa algo antes de las elecciones que al final se queda en agua de borrajas, pero ya el daño está hecho; sobre Baltasar Garzón.
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Muero con el sentimiento de haber causado algunos males a mi país.
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La voz de Dios no deja vacío alguno en el alma, la llena y no vacila
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Mujer porqué no ocupas tu voz de otra forma utilizando algo más que las piernas, yo se que hay algo en ti.
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Sé que llegué hasta un punto y tendré que frenar, pero ¿hay algo malo con fantasear?
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Algunas son dulce y se las comen y les devoran hasta las pestañas.
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Con los poetas, como con el amor, pasa algo muy raro. Hay poetas que uno deja de leer y otros a los que no abandona nunca. Los hay que son un flechazo, pero no amores duraderos. Y hay poetas a los que uno ama siempre.
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Esta noche me ha pedido algo que no doy, no se si es mi amigo, o será algo más hoy.
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No, no creo en la inmortalidad, ojalá. Creo en la literatura, que es lo mismo que la vida para mí. Viviré algo más en mis libros, durante algún tiempo, y ya está. Ésa es toda la inmortalidad a la que aspiro.
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El siervo de Dios que no se enoja ni se turba por cosa alguna, vive, en verdad, sin nada propio.
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No hay verdadero amor donde hay alguna sospecha.
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No hay ánimo tan constante a quien la abundancia no traiga algún vicio.
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Que viviré algo más es lo que creo, gracias a ese mirar tan luminoso; y moriré, si no atiendo al deseo.
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Algunos libros son probados, otros devorados, poquísimos masticados y digeridos.
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Hay hombres que tienen la cabeza abajo, como las plantas, y que miran con los pies, tal fue la conclusión de nuestra conversación sobre la inteligencia y tuvimos la impresión de escapar durante algunos minutos de la locura de los hombres que comprenden y
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Silben, griten, rómpanme la cara, ¿Y luego?, ¿Luego qué? Una vez más diré que son ustedes unos imbéciles. En tres meses, mis amigos y yo les venderemos nuestros cuadros por algunos francos.
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Hay libros que pueden probarse y otros que se pueden tragar. Sólo algunos merecen ser masticados y digeridos.
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Calumniad con audacia; siempre quedará algo