Lanza primero tu corazón y tu caballo saltará el obstáculo. Muchos desfallecen ante el obstáculo. Son los que no han lanzado primero el corazón.
Frases célebres sobre: altar. [Página 6]
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No hay mejor trampolín que una mala conciencia para saltar a la filantropía.
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Puede que hiciera algo bueno con ese dinero. No hay mejor trampolín que una mala conciencia para saltar a la filantropía.
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Ante el mar agitado la cuerda a saltar abre un vacío.
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Y muchas veces uno sólo quiere saltar mediante el amor por encima de la envidia. Y muchas veces uno ataca, haciéndose un enemigo, para disimular que es atacable.
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Y sólo si se aparta de sí mismo saltará su propia sombra.
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Ya llega mi hora saltaré de repente al vacío sin conocer el estado de putrefacción de mi carne ni cómo los gusanos socavan mis ojos sin tregua ni descanso pienso en la muerte eso quiere decir que mi hora está próxima.
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Los geólogos disfrutan con los terremotos y otras catástrofes naturales porque abren la tierra y dejan entrever sus secretos. Mi actitud hacia esta barcaza era similar. No había forma de sacarla a rastras de la isla y saltar dentro de la cavidad que había
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Una de mis grandes características ha sido quizá la inconsciencia; gracias a eso todavía ahora miro hacia delante como si me faltaran treinta o cuarenta años de existencia.
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Nunca faltará qué envidiar al que sea envidioso.
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Es que a cierta edad hay una inmensa pared que a veces es preciso volver a saltar, desde tu corazón nuevamente...
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Ahora que puedo amarte, yo voy a amarte de verdad, mientras me quede aire, calor nunca te va a faltar, y jamás volveré a fijarme en la cara de los demás. Esa careta idiota que tira y tira para atrás.
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Cuando se trata de un desastre, tengo que resaltarlo, convertir algo malo en algo bueno.
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Nadie puede saltar por encima de su sombra.
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El hombre que no sabe correr, saltar, nadar... es como un automóvil en el que sólo se emplea la primera velocidad.
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Cuando un pueblo se exalta es difícil calmarlo; pero cuando está tranquilo es difícil saber cuándo va a exaltarse.
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He rendido homenaje en ese altar viviente donde la espalda pierde su casto nombre.
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Nada se parece tanto a un altar como una tumba.
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Cuanto más pensemos, más nos faltará por pensar.
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Querer a alguien es una hazaña, se necesita energía, generosidad, ceguera, hasta hay un momento, un principio mismo en que es preciso saltar un precipicio, si uno reflexiona, no lo hará