La literatura es mi esposa legítima y la medicina mi amante. Cuando me canso de una, paso la noche con la otra.
Frases célebres sobre: amante. [Página 10]
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Sé puro, diáfano y firme como un diamante, para que puedas ser valioso a los ojos de Dios.
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Las obras maestras del arte tienen a los ricos por esposos, pero a los pobres por amantes.
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La amante que te concede su cuerpo y no su corazón, te regala rosas sin espinas
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Los diamantes son los mejores amigos de la mujer.
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Si besan tu mano te puedes sentir muy bien, pero un brazalete de diamantes y zafiros es para siempre.
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Una mujer sensible debería ser guiada por su cabeza cuando busque un marido y por su corazón cuando busque un amante.
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El hombre y la mujer han nacido para amarse, pero no para vivir juntos. Los amantes célebres de la historia vivieron siempre separados.
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La tomaba como a un juguete; un juguete o un cerrado capullo de rosa que él hacía abrirse en cada noche de placer. Doña Flor iba perdiendo la timidez, entregándose a esa fiesta lasciva con creciente violencia, transformándose en amante impulsiva y audaz.
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La pintura es la amante de la belleza y la reina de las artes.
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Los que más han amado al hombre le han hecho siempre el máximo daño. Han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.
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Es de noche; sólo ahora despiertan todas las canciones de los amantes.
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Los que mas han amado hasta ahora al ser humano le han hecho siempre el máximo daño: han exigido de él lo imposible, como todos los amantes.
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No es el sexo lo que nos da placer, sino el amante.
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Los chinos, incluso los no muy ricos, tienen amantes. Las esposas lo saben. Así están tranquilas: cuando tienen mujeres afuera siempre vuelven a casa
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Para ella, la niña, esta cita de reencuentro, en ese lugar de la ciudad, había quedado siempre como el del inicio de su historia, aquél por el cual se había convertido en los amantes de los libros que había escrito
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Los amores más duraderos son aquellos en que uno de los dos amantes es extraordinariamente celoso.
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Bebamos seis copas por Levia, siete por Justina, cinco por Licas, cuatro por Lide, y tres por Ida. Todas mis amantes cuéntense por el falerno servido, y como no viene ninguna, ven tú a mí, blando sueño
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Era tu amante: al menos eso tú podías, Paula, negarlo; hete aquí que es tu marido: ¿Podrás negarlo aún?
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Todos los colores son los amigos de sus vecinos y los amantes de sus opuestos.