Cuando las miserias morales asolan a un país, culpa es de todos los que por falta de cultura y de ideal no han sabido amarlo como patria: de todos los que vivieron de ella sin trabajar para ella.
Frases célebres sobre: amarlo. [Página 2]
Hay un total de 41 freses célebres sobre "amarlo" este sitio web. [Página 2]
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Para hacer política justa y sana no basta conocer los hombres; es necesario también amarlos.
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Odiad a vuestros enemigos, como si un día debierais amarlos.
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Dios es el mismo, aunque tenga mil nombres; pero tienes que escoger uno para llamarlo
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Bárbaros, ¿por qué debemos llamarlos así? ¿No son ellos los que han inventado la pólvora?
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No, no, no, se dijo Matute. En este mundo no se llega a nada por medio de la venganza. Vengarse sólo hace que uno se quede atrás. La mejor venganza es llegar a ser tan rico que los demás deban llamarlo a uno señor; ésa es la forma de vengarse de esta clas
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Haz justicia con alguien y acabarás por amarlo. Pero si eres injusto con él, acabarás por odiarlo.
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Si quieres darle otro nombre al rock and roll, podrías llamarlo Chuck Berry.
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La prensa, la televisión y las películas hacen héroes a los vándalos al llamarlos genios
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No podemos modelar a nuestros hijos según nuestros deseos, debemos estar con ellos y amarlos como Dios nos los ha entregado.
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Buscad dentro de vosotros y lo encontraréis todo, y alegraos de que allá fuera, o como queráis llamarlo, haya una naturaleza que diga sí y amén a todo cuanto habéis hallado en vosotros.
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No se pueden moldear los hijos conforme a las ideas de los padres. Hay que tomarlos como Dios los da, amarlos y educarlos lo mejor posible, sin torcer su inclinación.
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Casarse con un hombre es como la compra de algo que ha deseado mucho tiempo. Puede amarlo cuando llega a casa pero no siempre se anda bien con el resto de la casa.
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A los que hemos resuelto amar, nos hagan lo que nos hagan, no nos queda sino amarlos aún más si estamos a punto de odiarlos.
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El misántropo es hombre; por lo tanto, el humanista ha de ser en cierta medida misántropo. Pero es un misántropo científico, que ha sabido dosificar su odio, que odia primero a los hombres para poder amarlos después
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El ídolo saldrá de ti otra vez. Ten confianza en mí. Ten confianza en ti mismo. Has aprendido a creer en él. ¡Ahora aprende a amarlo!
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Nunca escribo mi nombre en los libros que compro hasta después de haberlos leído, porque sólo entonces puedo llamarlos míos.
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Nada vale el que se nos enseñe cuál es nuestro deber si no se nos hace amarlo
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Ya hay que llamarlo handball, se usan más las manos que los pies
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¿Qué te haría pensar eso? preguntó, una contestación al azar, patética, pensó, que enmascaraba el terror que ahora sentía, que por fin se permitía sentir, y que era miedo a una pérdida de personalidad, de voluntad y dirección, miedo a amarlo como aún lo