Porque nada he deseado aparte de tu amor nunca perdí mi tierra que me invento contigo
Frases célebres sobre: amo. [Página 226]
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Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina, por quien el día y la noche son para mí lo que quiera, y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu como leños perdidos que el mar anega o levanta libremente, con la libertad el amor, la ún
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No es el amor quien muere somos nosotros mismos.
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Telarañas cuelgan de la razón en un paisaje de ceniza absorta; ha pasado el huracán de amor, ya ningún pájaro queda.
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Es tirana ley, del niño señor, que por un amor se deseche un rey.
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Tan solo si el amor os mueve habréis la comprensión de mis poemas.
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Deseo que no hiciesen tanto daño a esa profesión que amo profundamente, que es la radio, pero están ahí... Hasta Satanás tiene derecho a vivir
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Date por muerta amor, es un atraco. Tus labios o la vida.
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Si el amor, como todo, es cuestión de palabras, acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.
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¿Prisionero de amor, para quién llevas un hombro de cristal y otro de olvido?
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Sólo la lluvia deja una pasión equívoca en el banco vacío de los enamorados.
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No nos importaba si el cine era arte o no. Eso sí, nos gustaban el humor y la poesía que encontrábamos en él.
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Yo vivo enamorado de luz, de mar y cielo.
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Creo en el mundo, creo en ti que no conozco aún, creo en mí mismo, porque algún día yo seré todas las cosas que amo: el aire, el agua, las plantas, el adolescente.
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Mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne; iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. Aunque sólo sea una esperanza, porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
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Si un marinero es mar, rubio mar amoroso cuya presencia es cántico, no quiero la cuidad hecha de sueños grises; quiero sólo ir al mar donde me anegue, barca sin norte, cuerpo sin norte hundirme en su luz rubia.
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Si mis ojos se cierran es para hallarte en sueños detrás de la cabeza, detrás del mundo esclavizado, en ese país perdido que un día abandonamos sin saberlo.
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Lástima fuera, mi preciosa dama, que Amor sembrara en vos tantos primores si vuestra privación los vuelve abrojos.
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Es fuego amor que no se siente arder, es herida que duele y no se siente; es un contentamiento descontente; es dolor que no atina sin doler.
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Al ver vuestra belleza, oh amor mío, de mis ojos dulcísimo sustento, tan elevado está mi pensamiento que conozco ya el cielo en vuestro brío.