El fruto del silencio es la oración. El fruto de la oración es la fe. El fruto de la fe es el amor. El fruto del amor es el servicio. El fruto del servicio es la paz.
Frases célebres sobre: amo. [Página 480]
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La paz y la guerra empiezan en el hogar. Si de verdad queremos que haya paz en el mundo, empecemos por amarnos unos a otros en el seno de nuestras propias familias. Si queremos sembrar alegría en derredor nuestro precisamos que toda familia viva feliz.
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Sin un corazón lleno de amor y sin unas manos generosas, es imposible curar a un hombre enfermo de su soledad.
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La oración es el mejor regalo de amor que le puedes dar a todo el que amas
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La vida es amor, gózala.
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Si en medio de las adversidades persevera el corazón con serenidad, con gozo y con paz, esto es amor.
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Para mí la oración es un impulso del corazón, una sencilla mirada al cielo, un grito de agradecimiento y de amor en las penas como en las alegrías.
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El amor perfecto tiene esta fuerza: que olvidamos nuestro contento para contentar a quienes amamos.
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Sólo amor es el que da valor a todas las cosas.
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Bueno, si a eso le llamas tú vivir en paz, por amor de Dios, haz el favor de avisarme antes que te declares en guerra.
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Las riñas de los amantes renuevan el amor.
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Ama a Jesús generosamente. Ámale confiadamente y sin mirar hacia atrás, sin temor. Entrégate totalmente a Jesús Desea amarle mucho y amar el amor que no es amado.
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Aunque las mujeres no somos buenas para el consejo, alguna veces acertamos.
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Esta fuerza tiene el amor si es perfecto, que olvidamos nuestro contento por contentar a quien amamos.
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Todo el daño nos viene de no tener puestos los ojos en Vos, que si no mirásemos otra cosa que el camino, pronto llegaríamos...
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Fuiste por amor criada hermosa, bella, y ansía en mis entrañas pintada, si te pierdes, mi amada, alma, buscarte has en mí.
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Siempre he visto en mi Dios harto mayores y más crecidas muestras de amor de lo que yo he sabido pedir ni desear.
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Considero yo muchas veces, Cristo mío, cuán sabrosos y cuán deleitosos se muestran vuestros ojos a quien os ama, y Vos, Bien mío, queréis mirar con amor.
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La perfección verdadera es amor de Dios y del prójimo.
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El amor de Dios se adquiere resolviéndonos a trabajar y a sufrir por Él.