No puede haber una revolución total sino una revolución permanente. Como el amor, es el goce fundamental de la vida.
Frases célebres sobre: amor. [Página 85]
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En realidad, el amor no es más que una cuestión de entendimiento y eso en nada menosprecia su título de asunto del corazón.
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La determinación de sí mismo sigue siendo dependiente del otro: es simultáneamente determinación por el otro y pasión: el amante se deja determinar por su amor.
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El que tenga corazón gastado en falsos amores búsquese una novia en flores y hallará su salvación.
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Porque el amor y la muerte son las alas de mi vida, que es como un ángel expulsado perpetuamente.
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Solo está el hombre. Solo y desnudo como al nacer. Solo en la vida y en la muerte solo, y solo en el amor
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Porque nada he deseado aparte de tu amor nunca perdí mi tierra que me invento contigo
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Alguien por quien me olvido de esta existencia mezquina, por quien el día y la noche son para mí lo que quiera, y mi cuerpo y espíritu flotan en su cuerpo y espíritu como leños perdidos que el mar anega o levanta libremente, con la libertad el amor, la ún
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No es el amor quien muere somos nosotros mismos.
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Telarañas cuelgan de la razón en un paisaje de ceniza absorta; ha pasado el huracán de amor, ya ningún pájaro queda.
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Es tirana ley, del niño señor, que por un amor se deseche un rey.
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Tan solo si el amor os mueve habréis la comprensión de mis poemas.
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Date por muerta amor, es un atraco. Tus labios o la vida.
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Si el amor, como todo, es cuestión de palabras, acercarme a tu cuerpo fue crear un idioma.
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¿Prisionero de amor, para quién llevas un hombro de cristal y otro de olvido?
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Sólo la lluvia deja una pasión equívoca en el banco vacío de los enamorados.
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Yo vivo enamorado de luz, de mar y cielo.
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Mitad y mitad, sueño y sueño, carne y carne; iguales en figura, iguales en amor, iguales en deseo. Aunque sólo sea una esperanza, porque el deseo es pregunta cuya respuesta nadie sabe.
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Si un marinero es mar, rubio mar amoroso cuya presencia es cántico, no quiero la cuidad hecha de sueños grises; quiero sólo ir al mar donde me anegue, barca sin norte, cuerpo sin norte hundirme en su luz rubia.
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Lástima fuera, mi preciosa dama, que Amor sembrara en vos tantos primores si vuestra privación los vuelve abrojos.