Cuerpos que nacen vencidos, vencidos y grises mueren: vienen con la edad de un siglo, y son viejos cuando vienen
Frases célebres sobre: and. [Página 340]
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Volverás a mi huerto y a mi higuera: por los altos andamios de las flores pajareará tu alma colmenera
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Boca que arrastra mi boca. Boca que me has arrastrado: boca que vienes de lejos a iluminarme de rayos. Alba que das a mis noches un resplandor rojo y blanco. Boca poblada de bocas: pájaro lleno de pájaros
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No hay quien sitie la vida, no hay quien cerque la sangre cuando empuña sus alas y las clava en el aire
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Es propia condición del celoso, parecerle magníficas y grandes las acciones de sus rivales.
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Llenáronse de regocijo los pechos porque se llenaron las tazas de generosos vinos que, cuando se trasiegan por la mar, de un cabo a otro, no hay néctar que se les iguale.
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No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmalazado.
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Llamo rumiantes a los hombres que se pasan rumiando la miseria humana, preocupados de no caer en tal o cual abismo.
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El escritor sólo puede interesar a la humanidad cuando en sus obras se interesa por la humanidad.
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¡Desdichado de mí!, que ni soy caballero andante, ni lo pienso ser jamás y de todas las malandanzas me cabe la mayor parte!
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Andan el pesar y el placer tan apareados que es simple el triste que se desespera y el alegre que se confía.
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No hay pecado tan grande, ni vicio tan apoderado que con el arrepentimiento no se borre o quite del todo.
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La poesía tal vez se realza cantando cosas humildes.
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Alguno se estima atrevido, cuando con otros se compara. Algunos creo que hubo tan discretos que no acertaron a compararse sino a sí mismos.
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Cada día lo desea más mi sangre y se me agranda de amor y se me desbanda, y no llego a comprender por qué no lo he de querer si el corazón me lo manda
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Cuando murió mi mujer, Dios me ayudó, sin duda. Tuve esta sensación durante varios años, hasta que logré salir del pozo
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Siempre fue bella, pero, cuando la conocí, era tan bonita, inteligente y atractiva que tenía alrededor un centenar de moscones
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Yo escribía para ella. Y cuando faltó su juicio, me faltó la referencia. Dejé de hacerlo, dejé de escribir, y esta situación duró años. En ese tiempo pensé a veces que todo se había terminado
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Fui asimilando mi obra poco a poco
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Su encanto, su entrega, su disponibilidad. ¡Sabe Dios!. cuando una persona entra en uno, se hace indispensable y no es fácil olvidarla