Es propia condición del celoso, parecerle magníficas y grandes las acciones de sus rivales.
Frases célebres sobre: andes. [Página 23]
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No andes, Sancho, desceñido y flojo, que el vestido descompuesto da indicios de ánimo desmalazado.
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La Compañía de Jesús y la República de Chile son las dos grandes hazañas del pueblo vascongado.
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De todos los beneficios que nos reporta la virtud, uno de los más grandes es el desprecio a la muerte.
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Para juzgar cosas grandes y nobles, es necesario poseer un alma igual de grande y noble.
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La buena música y las grandes melodías son inmortales. La cultura cambia, la moda cambia, la ropa...La buena música es inmortal.
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Afronta los hechos: todas estas organizaciones ecologistas tienen ya cuarenta o cincuenta años. Cuentan con grandes edificios, grandes obligaciones, grandes plantillas. Es posible que mantengan sus sueños de juventud, pero la verdad es que ahora forman pa
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Yo he sido artista la mayor parte de mi vida y jamás he atacado a un compañero. Los grandes artistas no hacen eso. No hay que hacer eso.
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No fíes en señores por su grandeza, que también los más grandes tienen flaquezas; pues en sus males hace naturaleza todos iguales.
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Muchas veces los más grandes pecadores, señor marqués, llegan a ser los santos más excelsos.
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Pensar en Riobamba es limpiar la frente de toda escoria para imantarla con presagio lustral de ideales grandes. La amo con los cánones del alma, estoy cautivo en su piedra, su brisa, su paisaje...
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Con la audacia se encubren grandes miedos.
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Eternamente los principios giran: un efecto vulgar puede servirnos de modelo y de guía en cosas grandes.
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Si los grandes hombres no hubiesen cometido errores, no sabríamos que han existido
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Cultivad el espíritu crítico. Reducido a sí mismo no es ni un despertador de ideas ni un estímulo para grandes obras, pero sin el todo es caduco.
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Los grandes pensamientos nacen con el corazón.
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Para llevar a cabo grandes empresas hay que vivir como si nunca se hubiera de morir
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Raramente nos consolamos de las grandes humillaciones; las olvidamos.
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Sólo muy raramente llegamos a consolarnos de nuestras grandes humillaciones; lo que pasa es que las olvidamos.
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Los grandes pensamientos nacen del corazón.