El trazado del ferrocarril obedecía los caprichos de la sierra, yendo unas veces adherido a las faldas de la montaña, otras suspendido sobre los precipicios, evitando los ángulos bruscos por medio de curvas atrevidas, penetrando en gargantas estrechas,
Frases célebres sobre: ando. [Página 246]
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Un inglés no bromea jamás cuando se trata de una cosa tan importante como una apuesta.
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Yo espero que Estados Unidos abandone su actual unilateralismo y pase a reintegrarse al multilateralismo internacional
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Un enunciado es válido cuando sus condiciones de validez se han cumplido
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El mejor momento de mi vida fue cuando sentí estar enamorado por primera vez.
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Esa palabra, la del matrimonio y la de los hijos no están en mi lenguaje. Estoy concentrado en mi carrera. Lo que sucede es que en el amor tal vez pido más de lo que puedo dar. De hecho, cuando estoy enamorado disfruto mi soledad.
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Me faltan muchas cosas. No descarto la posibilidad de formalizar una relación, pero todavía estoy tratando de lograr otras metas, de seguir llevándole al público mi música.
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La demostración nace de la culpa: cuando se acepta que un poder nos imponga la obligación de justificarnos, hemos de buscar argumentos que jerarquicen los hechos.
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Se abrirán cuando la sociedad valenciana pueda permitirse el lujo de poder abrirlas
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Se dan buenos consejos cuando la edad impide dar malos ejemplos
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Está juntando odio, pero todavía no reúne el suficiente. Eso lleva tiempo.
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La perfecta hora de comer es, para el rico, cuando tiene ganas; y para el pobre, cuando tiene qué.
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Las personas no están jamás tan cerca de la estupidez como cuando se creen sabias
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Cuando una mujer demuestra mucho ardor por un hombre lo hace, con frecuencia, para ocultar otra llama que tiene en el corazón
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Cuando un gobierno dura mucho tiempo se descompone poco a poco y sin notarlo.
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Muchas veces escuchó decir que con los años llega la sabiduría y él esperó, confiando en que tal sabiduría le entregara lo que más deseaba: ser capaz de guiar el rumbo de los recuerdos y no caer en las trampas que éstos tendían a menudo.
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Era amor puro, sin posesión ni celos; nadie consigue atar a un trueno, nadie consigue apropiarse de los cielos del otro en el momento del abandono.
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Mi corazón se comportaba como las hojas del árbol de la seda, que se encogen y rehúyen cuando se las toca; tan inseguro de mí mismo como una tímida doncella.
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¡Dinero y crédito! Dos cosas raras. Se tiene necesidad de dinero cuando no se posee, y se cuenta con crédito, especialmente, cuando no se tiene necesidad de él
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Cuando la ley es impotente, caballeros, ¿cómo se ha de hacer justicia?