El arquero es un modelo para el sabio. Cuando le ha fallado al blanco, busca la causa en sí mismo
Frases célebres sobre: ando. [Página 307]
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No te quejes de la nieve en el tejado del vecino cuando también cubre el umbral de tu casa
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Cuando yo era chico me decían que cualquiera podía llegar a presidente de la nación. Estoy empezando a creerlo.
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Somos más sinceros cuando estamos iracundos que cuando estamos tranquilos
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Nada prueba mejor un carácter estrecho y ruin que el amor al dinero, y nada es más noble y excelso que despreciarlo si no se tiene, y emplearlo cuando se tiene, en forma benéfica y generosa.
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Cuando aspiras a alcanzar el puesto más alto, recuerda que es honorable la segunda, o tercera posición.
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Esperaré paciente, acechando, como un perro, el momento. O me iré por la selva de tus versos abriéndome camino lentamente por ocultos senderos, por pequeños resquicios que has dejado entreabiertos.
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Al embustero no se le da crédito ni siquiera cuando dice la verdad.
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Aun cuando digan la verdad, los mentirosos no son creídos.
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La honradez es siempre digna de elogio, aún cuando no reporte utilidad, ni recompensa, ni provecho.
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Son siempre más sinceras las cosas que decimos cuando el ánimo se siente airado que cuando está tranquilo.
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Echar de menos es un poco como el hambre. Sólo se pasa cuando se come la presencia. Pero, a veces, el echar de menos es tan profundo que la presencia es poco: se quiere absorber a la otra persona entera. Esa gana de ser el otro para una unificación entera
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El talento es como la salud, que cuando se disfruta es cuando menos se conoce
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El experimentador que no sabe lo que está buscando no comprenderá lo que encuentra.
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Las leyes guardan silencio cuando suenan las armas.
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Los hombres se asemejan a los Dioses cuando hacen el bien a la humanidad.
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El objeto silla siempre me interesó. Miro ésta que es antigua, comprada en un anticuario, y estilo imperio; no se podría imaginar mayor simplicidad de líneas, contrastando con el asiento de fieltro rojo. Amo a los objetos en la medida en que ellos no me a
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Cuando de noche él me llame, atrayéndome al infierno, iré. Desciendo como un gato por los tejados. Nadie sabe, nadie ve.
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Qué pena que sólo sé escribir cuando la cosa viene espontáneamente. Así quedo a merced del tiempo. Y, entre un escribir verdadero y otro, pueden pasar años.
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Cuando descubrimos un hecho que contradice la teoría, debemos aceptar el hecho y abandonar la teoría.