Hubo un momento en que a mi sueño navegante la imagen pareciste de su sueño.
Frases célebres sobre: ant. [Página 647]
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¡Nuestro deber oscuro es cantar a la paz, a la armonía, al fraternal abrazo de comunión de sueños de los hombres!
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Se nace poeta; aquel fuego interior, aquella chispa que puede provocar el incendio de un bosque existe desde el momento en que se abren los ojos o tal vez, desde antes del nacimiento.
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Las ramas de luz atónita poblando innumerables veces el área de tu frente asaltada por olas asfaltada de lumbre tejida de pelo tierno y de huellas leves de fósiles de plantas delicadas.
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¿No era tu sonrisa el bosque resonante de mi infancia? ¿No eras tú el manantial la piedra desde siglos escogida para reclinar mi cabeza? Pienso tu rostro inmóvil, brasa de donde parten la vía láctea y ese pesar inmenso que me vuelve más loco que una araña
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La poesía sigue proyectando su luz mortal y lacrimógena; luz vivificante del devenir humano dentro de sí mismo y no orientado hacia la conquista de nuevos metales cuya fusión dosificada estalle asolando tierras de cultura, tesoros anímicos penosamente acu
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¿Quién no habla de un asunto muy importante muriendo de costumbre y llorando de oído?
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Me gustará vivir siempre, así fuese de barriga, porque, como iba diciendo y lo repito, ¡tanta vida y jamás! ¡Y tantos años, y siempre, mucho tiempo, siempre, siempre!
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El carnicero piensa en ti, palpando el hacha en que están presos el acero y el hierro y el metal: jamás olvides que durante la misa no hay amigos.
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Simplificado el corazón, pienso en tu sexo, ante el hijear maduro del día.
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¿Es para eso que morimos tanto? ¿Para sólo morir, tenemos que morir a cada instante?
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¿Qué hay de más desesperante en la tierra que la imposibilidad en que se halla el hombre feliz de ser infortunado y el hombre bueno, de ser malvado?
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No hay tiempo, no hay premura alguna, eres cuanto espacio es posible: no hay distancia.
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Para ella felicidad y vida son una y la misma cosa. Y éstos son sus poemas. Por supuesto, los poemas de una salvaja no son piedras preciosas. Sus poemas son sencillamente piedras que ruedan por el fondo de un río de cauce siempre cambiante, son el murmull
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Ya nada me distingue del mundo porque nada detengo. Pero sopla lento el viento cada partícula de polvo, cada gota de agua que viene en el viento, un instante antes de entrar en mí se detiene. Nada me distingue del mundo, es cierto, pero nada me traspasa.
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No dejes escapar nunca aquello que sabes que puede serte útil: las ocasiones tienen el pelo largo delante, pero detrás están calvas
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La vejez tiene bastantes torpezas propias; no le añadamos la vergüenzas del vicio
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¿Reír, cantar, estremecernos libres de desear y ser mucho más que la vida? No. Ya lo sé. Todo es algo que supe y por ello, por ti, permanezco en el mundo.
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La rutina no está tanto en las cosas como en nuestra incapacidad para crear a cada momento un vínculo original con ellas, en nuestra tendencia a leerlas por la falsilla de lo rutinario, de lo ya aprendido. Hay que seguir dejando siempre abierta la puerta
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Claro que hay otra forma de espantar el miedo, pero no es propiamente una receta, porque tiene que poner mucho de su parte el paciente. Consiste en pensar: A mí esto que me asusta no me va ni me viene, algo así como ver lejos lo que le está dando a uno mi