El frío ¿De dónde viene? Oh espantapájaros.
Frases célebres sobre: anta. [Página 90]
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Remordimiento: los campesinos cantan mientras yo duermo.
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Las aves cantan, ¡Mirad! Al mismo ritmo las nubes pasan.
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Frente al espantapájaros a edad avanzada tengo vergüenza de mí.
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Ocurre en los humanos y también con los espantapájaros no son derechos.
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Los gorriones juegan a la escondida entre las plantas de té.
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Un punto en el día la alondra canta al fondo de la lluvia.
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La mujer sería más encantadora si fuera posible caer en su brazos sin caer en sus manos.
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Yo no entiendo por qué me importa tanto un hombre cuando existen tantas cosas mejores a mano
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Los auténticos actores son esa raza indomable que interpreta los anhelos y fantasmas del inconsciente colectivo.
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Siembra el paisano la vida plantando trigos tempranos y aunque el caballo esté sano lo cuida de la garganta que aunque el caballo no canta, lo ha de tener siempre a mano.
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Por morir, por vivir, porque la muerte es más fuerte que yo canté y viví en cada copla sangrada, querida, cantada, nacida y me fui...
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Bob Dylan es uno de los cantantes de blues más importantes del mundo occidental; arte antiguo, rápida improvisación, variación eterna, formulación clásica, visión profética...
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¡Salud, primavera, princesa encantadora! Saludo engrandecido las gasas de tu velo.
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Jamás debe, Señor, menospreciarse el enemigo vivo, pues sabemos puede de una cautela levantarse fuego con que después nos abrasemos.
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Resuenan voces puras que cantan en tropel: Hosanna en las alturas al Justo de Israel! ¡Pastores, en bandada venid, venid, a ver la anunciada Flor de David!
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Ni tu nombre ni el mío son gran cosa, sólo unas cuantas letras, un dibujo si los vemos escritos, un sonido si alguien pronuncia juntas esas letras. Por eso no comprendo muy bien lo que me pasa, por qué tiemblo o me asombro, por qué sonrío o me impaciento,
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Oír con paciencia es a veces mayor caridad que dar. Muchos infelices se van más encantados de la atención con que escuchamos el relato de sus penas, que de nuestro óbolo
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La mayor parte de los fracasos nos viene por querer adelantar la hora de los éxitos.
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Pronunciar un juramento es poner tu alma en peligro, solía decir. Jamás pronunciéis un juramento a menos que prefiráis morir a quebrantarlo.