Le llamaba Niño Ricardo, y era guitarrista. Era un artista muy famoso que había tocado la guitarra a las mejores artistas de dos generaciones... sé las sabia todas, y era un gran artista. Era un peligro... a mí aquel hombre me atraía mucho, y además de se
Frases célebres sobre: aquel. [Página 13]
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Aquel que ha tocado el cielo con las manos, ¿cuánto medía?
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Reparad en ese pato que corre. Reparad en aquel cordero que trisca. Reparad esa cerca que huyen los animalitos.
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En cuanto al poder disciplinario, se ejerce haciéndose invisible; en cambio impone a aquellos a quienes somete un principio de visibilidad obligatorio.
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Todos los cambios, aún los más ansiados, llevan consigo cierta melancolía; porque aquello que dejamos es una parte de nosotros mismos: debemos morir una vida para entrar en otra.
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Un buen crítico es aquel que narra las aventuras de su propia alma entre las obras maestras.
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Yo, les dije, sí acordaos de mi hermano Ramón yendo a 'bombardear' el Palacio Real, para forzar un cambio en aquella España anquilosada y que se fagocitaba a si misma y sus tradiciones ahora todos somos españoles por la Gracia de Dios Y AL MISMO NIVEL¡!,
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Aquel que sólo luche por una paz momentánea no merece ninguna.
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De aquel que opina que el dinero puede hacerlo todo, cabe sospechar con fundamento que será capaz de hacer cualquier cosa por dinero.
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Hay que hacer la opresión real todavía más opresiva, añadiendo a aquella la conciencia de la opresión, haciendo la infamia todavía más infamante, al pregonarla.
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Nadie nace hecho, nadie nace marcado para ser eso o aquello. Por lo contrario, nos tornamos eso o aquello. Somos programados, más, para aprender. Nuestra inteligencia se inventa y se promueve en el ejercicio social de nuestro cuerpo consciente. Se constru
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El que ama, se hace humilde. Aquellos que aman, por decirlo de alguna manera, renuncian a una parte de su narcisismo.
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Existe una manera de presentar la causa propia tratando al público con tal frialdad y condescendencia que no pueda menos que notar que aquello no se hace para complacerlo. El principio debe ser siempre no hacer concesiones a quienes no tienen nada que dar
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Los buenos son los que se contentan con soñar aquello que los malos hacen realidad.
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Es amigo mío aquel que me socorre, no el que me compadece.
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En aquel entonces no entendía yo mi vida ¿En aquel entonces, digo? Hoy tampoco la entiendo demasiado, he de confesar.
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Poco puede uno confiar en aquellos a quienes no se les ocurre tomar en serio los problemas de los demás.
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Y no es que yo fuese un cínico, sino que me gusta la imparcialidad a la hora de examinar las cosas: en aquel momento aún era así. Jamás había pensado, por ejemplo, que el universo hubiera empezado a existir sólo por complacerme cuando yo llegué al mundo.
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Para que te entiendan, tienes que hablar el mismo idioma que aquellos que te escuchan o que te leen. Ahora bien, ¿qué idioma en común tienes con una sociedad que, cuando le hablas de los amores de Byron, te replica con los crímenes de Dutroux? Ante un gra
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¡Viva la vida, viva el amor, y mierda para el puritanismo pequeñoburgués, mierda para aquellos que el gran Frédéric Lamaître, encarnado por Pierre Brasseur, llama, en Les Enfants du Paradis, una neblina de hombres!