La risa más agradable es aquella a la que nos entregamos a costa de nuestros enemigos.
Frases célebres sobre: aquell. [Página 69]
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Las más grandes penas son aquellas que nos causamos nosotros mismos.
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El cielo nunca le ayudará a aquellas personas que no actúan.
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Los que en realidad aman la vida son aquellos que están envejeciendo.
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Preferid, entre los amigos, no sólo aquellos que se entristecen con la noticia de cualquier desventura vuestra, sino más aún a los que en vuestra prosperidad no os envidian.
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Aquellos que están en guerra con otros, no están en paz con ellos mismos.
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Aquello que se considera ceguera del destino es en realidad miopía propia.
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Es la función de todo comandante aquella de hacerse odiar por sus soldados, para que cuando acometan una orden en batalla la ejecuten con todo ese odio que reservan para ti, el odio extremo que les lleva a matar... Pero nunca pude imaginar que se pudiera
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Pasó un mes antes de que la gestalt de drogas y tensión en la que él se movía convirtiera aquellos ojos perpetuamente asustados en pozos de reflexiva necesidad. Vio cómo ella se fragmentaba, se quebraba como un iceberg, y cómo los trozos se alejaban a la
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Y, por un instante, ella miró aquellos dulces ojos azules, y supo, con una instintiva certeza animal, que los desmesuradamente ricos ya no tenían nada de humanos.
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Aquellos impecables autores son los que nunca escribieron.
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Y cuando tú suspiras entre besos, escucho la blanca Belleza también suspirando por aquella hora cuando todo deberá consumirse cual rocío.
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El éxito se logra y se mantiene por aquellos que lo siguen intentando.
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Un error radical, del que deberá liberarse radicalmente el programa de desarrollo, consiste en la idea de que lo único necesario para lograr que broten las fuerzas económicas latentes en aquellos países es el abono artificial del capital y los conocimient
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Las lágrimas corrieron por su rostro. Su mano temblorosa buscó el apoyo de la mesa para poder sostenerse, mientras me tendía la otra. La tomé entre las mías, estrechándola con firmeza. Cayó mi cabeza sobre aquella mano fría. Mis lágrimas la humedecieron y
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Antes de aquella candidatura la gente me decía Will en la calle. Después, comenzaron a decirme señor Smith. Eso es lo único que hay de diferente en mí.
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Únicamente compra aquellas acciones que puedas mantener en tu portafolio despreocupadamente, así el mercado lo cerrarán por 10 años
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El universo es hostil sólo cuando usted no conoce sus leyes. Para aquellos que las conocen y obedecen, el universo es amigable.
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No alabemos más que aquellos que enseñan a ser mejor.
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Nada más gracioso ni más poético que aquella linda habitación perdida en un océano de verdura.