Los hombres superficiales tratan de llenar su tiempo, los sensatos lo utilizan
Frases célebres sobre: ata. [Página 116]
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La misión del novelista no es relatar grandes acontecimientos, sino hacer interesantes los pequeños.
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Al tratar a la mayoría de la gente, no estará de más mezclar un poco de desdén: eso les hará apreciar más vuestra amistad.
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Sólo se trata de que cada macho se ayunte con su hembra
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Cuando un amante trata de crueldad la esquivez de su amada o el gusto de ella en hacerle sufrir, esto no es verdaderamente una hipérbole
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La ataraxia es el estado perfecto del sabio, al que le da lo mismo morir que vivir, porque ha comprendido que él no es tan importante como se creía, que sólo es una piececita del todo que va mucho más allá de lo que le envuelve.
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No digo una palabra: continúo mirando la carne de sus blancos cuellos, bordados de locos mechones; persigo, bajo la blusa y los frágiles atavíos, el divino dorso parejo a la curva de sus hombros.
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Los tecnócratas económicos podrán estructurar una reforma fiscal aquí, una nueva ley de seguridad social por allá o un régimen modificado de cambio de divisas en alguna otra parte, pero en realidad nunca podrán permitirse el lujo de una tabla rasa sobre l
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No creo que las civilizaciones vayan a morir, porque las civilizaciones no son organismos. Se trata del producto de voluntades.
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Ni ETA, ni Herri Batasuna, ni KAS, ni ninguna organización por grande que sea puede resolver los problemas de la clase trabajadora vasca. Únicamente el Pueblo Trabajador Vasco puede solucionar sus problemas.
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Cuerpo, te pido por favor sepárate del alma, o sea muérete, sea un masivo ataque al corazón o sea lo que sea pero adrede.
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Tú crees que me matas. Yo creo que te suicidas.
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No se puede desatar un nudo sin saber cómo está hecho.
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La dictadura no fue un error, tiene apellidos, como colas de rata o lagartija, y su elenco de honor para asesinos los regocija todavía, y dura indefinidamente; no fue un malentendido sino la voluntad de pasar una lija de hierro por encima de los niños.
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No lloremos al niño porque el niño es de plata; queda como un recuerdo prendido al corazón.
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Todos pueden matarme, pero no todos pueden herirme.
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Además, es evidente que está en mejores condiciones para juzgar aquel que ha oído, como si se tratase de un litigio, todos los argumentos opuestos.
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Cuando se trata de juzgar el placer, los hombres somos jueces imparciales.
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Sí, trataré de ser. Porque creo que es orgullo no ser.
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Quien discute sobre si se puede matar a la propia madre no merece argumentos sino azotes.