Una nube blanca cuchichea a su paso sobre los bananos.
Frases célebres sobre: bla. [Página 67]
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Pisa las nubes, bebe la niebla la alondra remontándose.
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Una alondra se vuela respiro la niebla, ¡Yo camino sobre nubes!
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Existen, pues, pueblos suficientemente sagaces como para estimar sus placeres más que las insulsas leyes de la población.
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Si alguna vez, sin embargo, sois descubiertas hasta el punto de no poder negar vuestra conducta adúltera, jurad que sentís remordimientos y redoblar las atenciones y los mimos a vuestro marido.
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El que es celoso de su gloria sufre tantos tormentos como el que la olvida; el uno siempre teme perder este precioso bien; el otro tiembla por su propio descuido.
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El puerto, lleno de niebla, está demasiado romántico...
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A veces hablamos mucho y decimos poco. Para expresar más, conviene pensar más
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Quiero ser el hermano del hombre blanco, no su hermano político
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El horror de aquel espectáculo, la ignorancia de los circunstantes sobre cómo había acaecido la desgracia y, ante todo, el tremendo fenómeno que tenía ante él, dejaron al príncipe sin habla.
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La palabra una vez hablada, vuela y no torna.
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En ciertas circunstancias de la vida conviene que el amigo permanezca silencioso a nuestro lado; el consuelo hablado ensancha la llaga y nos deja ver su profundidad
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¿De qué ríes? , si cambias de nombre la historia habla de ti.
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Los creyentes y los incrédulos hablan dos lenguas diferentes, y no pueden entenderse
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No escuchar al que nos habla, no sólo es falta de cortesía, sino también de menosprecio. Atiende siempre al que te hable; en el trato social nada hay tan productivo como la limosna de la atención
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Lo que hace indisoluble a las amistades y dobla su encanto, es un sentimiento que le falta al amor, la certeza.
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El brazo del universo moral es largo, pero se dobla hacia la justicia.
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Nadie se nos montará encima si no doblamos la espalda.
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Hay quien dice que las cosas y los lugares tienen alma, y hay quien dice que no; por mi parte, no me atrevo a pronunciarme, pero quiero hablar de la Calle.
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En Italia un mozo de hotel, un aldeano, un facchino que encontréis en la calle, saben hablar, entender, razonar: juzgan de todas las cosas, conocen los hombres, discuten de política; manejan ideas y palabras de una manera instintiva, pero muchas veces con