El sueño y la esperanza son los dos calmantes que concede la naturaleza al hombre
Frases célebres sobre: calma. [Página 3]
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El sueño y la esperanza son dos calmantes que concede la naturaleza al hombre.
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La calma, profunda como un suspiro.
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Abismos donde el día lucha con su sombra. Pesos que levitan. Calma que se derrumba.
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- ¿Qué vamos a hacer? -preguntó con ansiedad-. ¿De qué va todo esto? -Nos quieren liquidar -respondió Bond con calma-. Así que debemos mantenernos con vida.
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La vida es como un viaje por mar: hay días de calma y días de borrasca. Lo importante es ser un buen capitán de nuestro barco
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Tome las cosas con calma, porque si las comienza a tomar seriamente, llegan a su fin
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Busco una calma inalcanzable, la atmósfera aquí no es fiable... quiero estar solo si solo todo estará bien
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No me agrada esta calma, este silencio muerto, sin carne, puro hueso.
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Si podéis curar, curad; si no podéis curar, calmad; si no podéis calmar, consolad.
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Y ¿Qué es verdad en el poeta? -El alma hecha espejo viviente de sí misma; es la visión de la conciencia en calma cuando en la propia intimidad se abisma, es la voz primigenia que en si escucha, voz acallada siempre y siempre en vela, es la mudez del ser q
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Después de la tempestad viene la calma.
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La naturaleza me ha equipado con un talento musical del que no reniego y estoy orgulloso, porque también le trae calma y placer a las personas.
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Y después está el silencia de la inmensidad, unas veces mar en calma y otras tempestad...Soy un náufrago sensual buceando con fervor tus playas de coral.
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Prefiero una verdad que duele a una mentira que calma.
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No fuera menor; y en suma si no queréis sea mi pluma la azada de vuestra huesa, no me tengáis más en calma, que del cuerpo es quien os cura tan confesor, como el cura es el médico del alma.
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::Un pájaro, en la lírica calma del mediodía.
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Jesús, el dulce, viene... Celeste primavera que la nieve, al pasar, blanda, deshace, y deja atrás eterna calma... ¡Señor del cielo, nace esta vez en mi alma!
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Sólo tu labio, tu mano bella mi fuego ardiente calmar pudieran.
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Mas al espíritu grandioso suele calmarle la victoria; y la moderación es un goce para él y yo entiendo además que el que lo quiere y lo procura puede mejorar de día en día