El hombre es celoso si ama; la mujer también, aunque no ame.
Frases célebres sobre: celos. [Página 8]
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La desesperación es como un río; en una orilla están los niños; en la otra los hombres maduros, los que han despertado ya de su letargo. Todos los sentimientos son buenos, óptimos, también el odio, también la envidia, también los celos, también la cruelda
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Con las mujeres pasa lo que con las fotografías; hay un imbécil que guarda celosamente el cliché, mientras que otros más agudos se reparten las pruebas.
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El temeroso veneno llamado celos, una infeliz pasión que devora el miserable que se está trabajando con ella, y destruye el amor que le dio nacimiento
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Los celos son una ceguera que arruina los corazones; quejarse y querellarse no representa signos de afecto sino de locura y malestar.
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Los celosos son los primeros que perdonan, todas las mujeres lo saben.
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Se sufre de dos clases de celos: los del amor y los del amor propio.
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Casi siempre los celos se relacionan con la envidia. Pero la diferencia básica es que se siente envidia de lo que uno no tiene y celos de lo que uno tiene
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Que amor se hace gigante con los celos.
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Celos son hijos del amor, mas son bastardos, te confieso.
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Porque dicen, amor, que no caminas si los celos no te calzan las espuelas.
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Son celos cierto temor tan delgado y tan sutil, que si no fuera tan vil, pudiera llamarse amor.
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Los celos son hijos del amor, mas son bastardos, te confieso.
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El amor celoso enciende su antorcha en el fuego de las furias.
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Mostrarse celoso es confesar que se ama
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Si los muralistas tenían una personalidad tan imponente como sería Vasconcelos que había podido reunir a su alrededor intelectuales de primera línea.
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Los celos matan el amor pero no el deseo. Este es el verdadero castigo de la pasión traicionada. Odias a la mujer que rompió el pacto de amor, pero sigues deseando porque su traición fue la prueba de su propia pasión.
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Sí, sí, el ataque de celos es una enfermedad como la peste, como el tenebroso esplín, como las fiebres, como la lesión cerebral. Consume como la fiebre; posee su ardor, su delirio, sus pesadillas y sus vestigios. ¡Dios os libre, amigos míos!
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El género humano es un mar profundamente curioso y procelosamente hinchado, e inquietamente fluido.
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El que no tiene celos no está enamorado.