El elemento más violento en la sociedad es la ignorancia.
Frases célebres sobre: cia. [Página 627]
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La decisión del primer beso es la más crucial en cualquier historia de amor, porque contiene dentro de sí la rendición.
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Te consta que mientes al decir que yo te he matado, y te consta también que tanto podré olvidarte como olvidar mi propia existencia.
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Da gracias a que estás lejos de mi alcance -dijo él-. ¿Qué demonio te aconseja mirarme con esos infernales ojos? Bájalos y procura no recordarme que existes.
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Todo era muy propio de la morada de uno de los campesinos de la región, gente recia, tosca, con calzón corto y polainas. Esas salas y esos hombres sentados en ellas ante un jarro de cerveza espumeante abundan en el país...
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Todos los esfuerzos para el progreso, para la iluminación, para la ciencia, con fines religiosos, políticos, y la libertad económica, emanan de la minoría, y no de la masa.
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El mayor pecado imperdonable para la sociedad es la independencia de pensamiento.
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El genio es la ignición del cariño no del intelecto, como se supone la exaltación de la devoción, y en proporción a nuestra capacidad para eso, es nuestra experiencia del genio.
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Mi existencia se resumiría en dos frases: condenación y muerte.
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Estás perdido -pensé-. Te precipitas tú mismo hacia tu destino...
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El comunismo sólo es compatible con la moral de la renuncia, es decir, con una moral de esclavos
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Dale vueltas al comunismo, en todos los sentidos, y llegarás al punto en que, de grado o por fuerza, el individuo deberá sacrificarse a la colectividad o a la democracia comunista
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El comunismo autoritario solo es compatible con la moral de la renunciación, es decir, con una moral de esclavos.
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Imposible asistir más de un cuarto de hora sin impaciencia a la desesperación de alguien
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Por todas las evidencias estamos en el mundo para no hacer nada.
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Lo esencial surge con frecuencia al final de las conversaciones. Las grandes verdades se dicen en los vestíbulos.
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Algunos tienen desgracias; otros, obsesiones. ¿Quienes son más dignos de lástima?
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Siempre tenemos la impresión de que podríamos hacer mejor lo que los otros hacen. Desgraciadamente, no tenemos el mismo sentimiento hacia lo que nosotros mismos hacemos.
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Desconfíen del rencor de los solitarios que dan la espalda al amor, a la ambición, a la sociedad. Se vengarán un día de haber renunciado a todo eso.
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El sentimiento es objeto de la ciencia, pero no criterio de la verdad científica.