No puedes confiar en tus ojos cuando tienes la imaginación desenfocada.
Frases célebres sobre: confiar. [Página 3]
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Y sé que no querrás volver a confiar en mi... Ya nadie confía en la energía nuclear después de lo de Chernobyl de Nuevos planes, idénticas estrategias. Desaparezca aquí.
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La fe religiosa y la superstición son muy diferentes. Una surge del temor y es una especia de falsa ciencia. La otra es un confiar.
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En la duda, un hombre de bien ha de confiar en su propio juicio
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Piense usted que siempre es más noble engañarse alguna vez que desconfiar siempre.
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Realmente nunca disfruté el sexo hasta hace dos años. Fue una apropiada relación monógama en la que me sentí lo suficientemente libre para confiar, y tuve el suficiente amor propio
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No hace falta confiar para emprender ni tener éxito para perseverar
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Ya se trate de ciencia o historia, es preciso desconfiar de la ignorancia que se encierra bajo el término fatalidad.
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Antes hay que desconfiar del que busca razones por las que nos beneficia, que del que nos beneficia sin buscar razones.
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Necesito confiar, ya no quiero pasar noches sin sueños. Necesito un lugar, nada, nada especial y entonces yo, yo me dejaré tomar.
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La paciencia es el arte de confiar.
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Muchos maestros de juicio estólido y depravado, a quienes no confiarías tus gansos, gobiernan las escuelas de los niños nobles.
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No puede uno confiarse a sus superiores cuando ha triunfado donde ellos fracasaron
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Se puede confiar en la indulugencia de Dios, pero no en el hombre, en los hombres.
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El no confía en nadie de este mundo. Ni una sola alma. Y siempre le digo, 'Michael, algún día tendrás que confiar en alguien'. Pero tal vez tiene buenas razones para no confiar. Muchas personas le han hecho daño.
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La dura experiencia de la vida nos ha demostrado que no es aconsejable confiar demasiado en la naturaleza humana, en general.
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Las pasiones contienen una injusticia y un interés propio que hace que sea peligroso seguirlas, y que convenga desconfiar de ellas, incluso cuando parecen muy razonables.
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Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos.
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Más vergonzoso es desconfiar de nuestros amigos que ser engañados por ellos.
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No debemos confiarnos en aquellos que presumen de generosos con el bien ajeno.