Los judíos Se cortan el prepucio en honor de Dios, cosa muy consecuente. Los hotentotes son más devotos: se cortan un cojón.
Frases célebres sobre: cor. [Página 258]
Hay un total de 5583 freses célebres sobre "cor" este sitio web. [Página 258]
-
-
¡Cuán querida es de todos los corazones buenos su tierra natal!
-
Mal obedecen los labios cuando murmura el corazón
-
El hombre que está nadando contra la corriente conoce su fuerza.
-
El poder no corrompe; el poder desenmascara
-
Recuerda se ven las caras, pero nunca el corazon
-
Si no hubiera sido por tu ida todos los records de Schumacher serían tuyos, por que sencillamente has sido el mejor piloto de todos los tiempos, descansa en paz con Dios.
-
El corazón quiere lo que quiere. No hay una lógica para estas cosas. Tú conoces a alguien y te enamoras, eso es todo.
-
¡Dejad al huracán mover mi corazón!
-
Tú y yo, con un pedazo de razón, y compartiendo el mismo corazón, que tenemos partido en dos
-
¿Es sucio el sexo? Sólo si se practica correctamente.
-
Yacerán juntos el león y el cordero, pero el cordero no tendrá mucho sueño.
-
El corazón del hombre es un instrumento musical, contiene una música grandiosa. Dormida, pero está allí, esperando el momento apropiado para ser interpretada, expresada, cantada, danzada. Y es a través del amor que el momento llega.
-
Más allá de las ideas de actuar correcta o incorrectamente, existe un campo. Y es allí donde me reuniré contigo.
-
¡Oh hábil jinete en busca de corcel, vuelve en ti!
-
Cuando la belleza mora en los oscuros vallecitos de la noche, el amor viene y encuentra un corazón enredado en los cabellos.
-
La belleza del corazón es la belleza duradera: sus labios brindan el agua de vida para beber.
-
Toda una vida sin amor no cuenta, el amor es el agua de vida, ¡Bébela con el alma y el corazón!
-
La verdadera nobleza es caminar toda la vida con pasos que salen del corazón; que tus actos estén de acuerdo con tus ideas, aunque el precio sea alto.
-
Siempre recordaré tu desnudez entre mis manos, tu olor a disfrutada madera de sándalo clavada junto al sol de la mañana; tu risa de muchacha, o de arroyo, o de pájaro; tus manos largas y amantes.